Cuál es el significado que tiene el voto en el Edomex?
A pesar de que cuenta con un poco más de 12 millones de votantes y, después de la Ciudad de México ofrece la mayor contribución económica para el país, su verdadera importancia mañana 4 de junio en los posibles resultados de su elección para gobernar. Son dos ...

Raúl Cremoux
Otros ángulos
A pesar de que cuenta con un poco más de 12 millones de votantes y, después de la Ciudad de México ofrece la mayor contribución económica para el país, su verdadera importancia mañana 4 de junio en los posibles resultados de su elección para gobernar.
Son dos mujeres las candidatas, Delfina Gómez, quien pudiera ser vista como paciente de irrigación cerebral en cualquier clínica de un país como Haití o Burundi y la otra, Alejandra del Moral quien ha mostrado un notable conocimiento de la condición socioeconómica del Estado de México y un singular talento para hacer propuestas de gobernanza.
Lamentablemente no se trata de elegir a la mejor, ya que esto estaría decidido desde hace tiempo. El asunto es de mayor peso y envergadura. La débil alianza formada por el PAN, el PRI y el casi inexistente PRD, se enfrenta a Morena y aliados siempre dispuestos a ver por sus canonjías e intereses y siempre alejados del interés público.
Nadie con dos dedos de frente saldría a luchar por los líderes del PAN, Marko Cortés, dueño de un inconfundible color gris y de Alito Moreno, sempiterno albacea de una dosis de pésima reputación. No obstante, la elección de mañana significa que Morena coronará un camino venturoso a una condición autoritaria con un fuerte olor a desatar un proceso que nadie sabría detener.
No es que la unión de PRI, PAN y PRD sea la mejor para detener el ingrato futuro que nos ofrece Morena y sus rémoras del PRD y del Trabajo.
Ni al Verde le importa la ecología, que bien se hubieran podido oponer a la compra de una refinería en Texas y a la hechura de la otra en Dos Bocas; al Partido del Trabajo le importa un cascarón de huevo la suerte de los trabajadores. Ni tienen salarios dignos ni dignidad ante los patrones.
En realidad, estamos ante el peor panorama electoral que pudiéramos imaginar. Una poderosa alquimia funciona entre el casi inexistente Estado de derecho y los humores de una sociedad conformista y amante de las mentiras políticas. ¿Quién puede negar que amamos la fanfarronería, el reconocimiento de que siempre hay otros datos que impiden el conocimiento de la verdad y gozan bajo el imperio de la estulticia, la degeneración práctica y la muy extendida violencia?
El divorcio entre el derecho y la justicia es el paradigma de nuestros días y el grueso de lo que proponen los miembros de Morena. ¿Cómo construir una sociedad cuando las figuras de autoridad se desmoronan y cuando el concepto mismo de autoridad es considerado como insultante?
Los discípulos de una ideología que encierra el fracaso de la libertad obedecen sin el menor recato su interés que está como prioridad absoluta, y eso es justamente lo que propone Morena en Edomex para después llevar ese virus hasta el centro de nuestras vidas.
¿Lo merecemos? Somos muchos los que decimos ¡evidentemente no!
Pero no son pocos los que, producto de su ignorancia y apetito de gozos inmerecidos y disfrutes ocasionales, divinizan a una persona que se vuelve autoridad absoluta.
En el Estado de México está a prueba la servidumbre voluntaria. Un pueblo puede vivir bajo la opresión y encontrarla cómoda. Hay una esfera de la facilidad que lleva al abandono. Se trata de una embriaguez perezosa.
¿Estamos viendo esto en la llamada oposición?