Consecuencias y huellas de la pandemia

François Busnel, conductor de la conocida emisión francesaLa gran librería, transmitida porTV5 monde, acaba de reunir a dosprestigiadosintelectuales del mayor registro en Europa:Bruno LatouryBoris Cyrulink. El primero es filósofo, sociólogo y ...

Raúl Cremoux

Raúl Cremoux

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François Busnel, conductor de la conocida emisión francesa La gran librería, transmitida por TV5 monde, acaba de reunir a dos prestigiados intelectuales del mayor registro en Europa: Bruno Latour y Boris Cyrulink.

El primero es filósofo, sociólogo y antropólogo, especialista en estudios sobre tecnología y sociedad (premio Holberg) y el segundo, es neurólogo, siquiatra y etólogo, con más de veinte reconocimientos científicos.

Lo primero que nos comunican es un bombazo; tener conciencia de que la raza humana es afectada globalmente, destruye la idea de que somos seres superiores en el planeta. Nuestra necesidad de relacionarnos y preservar nuestra independencia, nos lleva a cometer errores de interacción que, dependiendo del tipo y duración del encierro, nos traerán diversas consecuencias, no sólo físicas, sino también mentales. La pandemia, nos demos cuenta o no, creará una poshumanidad donde paradigmas como la prosperidad, la geografía, el consumo y habitabilidad, inevitablemente cambiarán.

La vida se renovará, pero no con los mismos valores, ya que ahora sabemos que perder el mundo, se ha convertido en una certeza colectiva.

¿Quiénes son ahora los personajes importantes si todos —incluye todos los rangos económicos, étnicos, sociales, culturales o religiosos— podemos contagiarnos y perecer? A corto plazo, no más de un decenio, comenzará a desaparecer el homo economicus y aparecerán nuevos valores antropológicos como la unión con la naturaleza.

El intercambio de hipótesis entre estos dos sabios, cuyos libros se han traducido, en conjunto, a 37 idiomas diferentes, nos explican cómo el pensamiento fijo irá desapareciendo para dar lugar a la fragmentación universal que creará una nueva época. Explican, cada uno con distintos argumentos, que vendrá la eliminación del pensamiento reductor y vendrán nuevas categorías donde veremos que la preocupación mayor, estará enfocada a adquirir nuevas habilidades ante el cambio climático. Estaremos ante la necesidad de crear un nuevo ecosistema.

De ese tamaño y profundidad es lo que, con datos neurológicos, antropológicos y comparativos con el reino animal nos comparten. A su manera, ambos pensadores nos ofrecen escenarios donde la axiología actual con principios piramidales en los gobiernos, serán suplidos por un enorme sentido de renovación. No se podrá seguir viviendo como si nunca hubiera ocurrido la pandemia. Estamos en suma, en medio de una crisis global donde es imposible negar dos elementos primordiales y negadores de la experiencia cognitiva: una enfermedad universal y un cambio climático imposible ya de detener.

Ninguno de ellos hace de lado una consecuencia inevitable: en el futuro serán cambios neurológicos y la capacidad de sobrevivencia, los que revolucionarán el pensamiento y nuestra forma de vida actual. Los nacionalismos tenderán a diluirse para formar una red de nuevos valores donde la ignorancia obligadamente creará un foso profundo entre el talento y la capacidad de adaptación por el otro. Esto llevará a contar con una población en constante mutación, no sólo social, religiosa, geográfica y cultural, sino también genética, física como lo han hecho y hacen muchos animales.

La bioecología ya ha comenzado con la pandemia y esto no se agotará, justo al revés, será una disciplina que va a desarrollarse con intensidad planetaria al punto que nada estará fuera de ese ámbito, ya que la economía, la política, la ciencia, la justicia, se irán alejando de valores que hoy privan como la idea del progreso o la acumulación, sea de dinero o alimentos.

Reducir como he descrito en este texto, los argumentos librados por esos dos intelectuales franceses, de alguna manera es traicionarlos ante la imposibilidad de tener su mismo rigor y amplitud en sus respectivas hipótesis. Lo cierto es que la pandemia nos ha marcado con una huella profunda.

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