Anécdotas danesas, Sheinbaum y la salud pública (séptima entrega)

Por un momento concentrémonos en las cualidades de la señora Claudia Sheinbaum. ¿Cuáles son como funcionaria pública? Cuando Andrés Manuel López Obrador fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México abdicó a sus tareas ecológicas para las que fue nombrada y justo ...

Raúl Cremoux

Raúl Cremoux

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Por un momento concentrémonos en las cualidades de la señora Claudia Sheinbaum.

¿Cuáles son como funcionaria pública? Cuando Andrés Manuel López Obrador fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México abdicó a sus tareas ecológicas para las que fue nombrada y justo hizo lo contrario, se dedicó a llenar la ciudad de hierro y cemento en la edificación de un segundo piso, encomendado a la compañía de un mercader muy cercano al jefe de Claudia. El presupuesto fue guardado en el cajón de la eternidad, tanto que ahí sigue.

Como delegada (hoy sería alcaldesa) en Tlalpan, no sólo permitió la elevación de un tercer piso en la escuela Rébsamen que, al derrumbarse, quitó la vida a 27 alumnos y tres maestros, sino que ni siquiera se ocupó de dar mantenimiento al jardín Cuauhtémoc que se encuentra en la calle Cuitláhuac, a sólo 200 metros de la casa de López Obrador. El parque era un muladar abandonado. ¿Quizá para no hacer ostentación con una mínima limpieza?

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Pero vayamos a un asunto medular. Entre los muchos que debió ocuparse como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, está el de la salud. No emitió el menor reparo ante la decisión de su patrón de aniquilar las guarderías infantiles que daban comida y resguardo a cuando menos 400 mil pequeños. Tampoco dijo nada con la anulación de los desayunos escolares y sólo visitó el hospital temporal Banamex, cuyo costo y edificación fue el resultado de 90 empresas y el esfuerzo de médicos capitaneados por los doctores independientes Rafael Valdez y Héctor Herrera Bello. Su falta de liderazgo en hospitales y clínicas de la ciudad capital fue notoria, y sólo palabras y promesas huecas la sustituyeron en la pandemia.

¿Cómo ha defendido a las mujeres en la larga y dolorosa cadena de feminicidios; qué ayuda ha proporcionado a limosneros y traga fuegos; cuándo se ha ocupado de los institutos de salud y cómo ha dado cumplimiento al derecho irrestricto a la salud de los capitalinos?

Sabedora de que es la favorita de su jefe y desde siempre enlistada como precandidata a sucederlo, aprovechó el 15 de junio pasado —un poco tarde—, para decir que se invertirían 8 mil millones de pesos en equipamiento para 265 centros de salud del llamado IMSS-Bienestar, (divídase esa cantidad entre 265 centros y lo que les toca no es para pagar ni un aparato de rayos X) Claro, se hizo acompañar del director Zoé Robledo y del secretario de Salud, Jorge Alcocer.

El pomposo acto se hizo en la Unidad de Congresos del Centro Médico Nacional mientras que en 17 establecimientos del IMSS las goteras se abrían paso en pasillos, quirófanos y sobre las camas de enfermos.

De la falta de medicinas para niños con cáncer, para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, diabetes, influenza, neumonía, lentitud en las citas de consultorios, tratamientos y presupuesto insuficiente, ni una sola acción remediadora.

Con el importante cargo como jefa de Gobierno de la capital ¿qué hizo la señora Sheinbaum para apoyar al débil y fragmentado sistema de salud mexicano?, ¿cuáles son las cualidades para ungirla con el invento de un bastón de mando, que no es otra cosa que la designación del “Supremo” para hacerla candidata de Morena a la Presidencia?

Una sumisión ajena a cualquier decisión propia, libre y carente absoluta de algo parecido a eso llamado libertad de ser ella misma.

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