¿A quién le importa la Universidad de las Américas?
Si nos atenemos a las autoridades educativas, a los medios de difusión, a los creadores y a gobernantes federales, la Universidad de las Américas, en Puebla, parece no interesarle a nadie, salvo a los estudiantes, profesores, técnicos, personal administrativo y ...
Si nos atenemos a las autoridades educativas, a los medios de difusión, a los creadores y a gobernantes federales, la Universidad de las Américas, en Puebla, parece no interesarle a nadie, salvo a los estudiantes, profesores, técnicos, personal administrativo y gestores de 49 licenciaturas, 29 maestrías y doctorados.
No estamos hablando de una ferretería ni de una agencia inmobiliaria ni de una corsetería, es una universidad con reconocimiento del Conacyt, de la Secretaría de Educación Poblana y de 36 diversos organismos educativos de Estados Unidos, América Latina y de Europa. Con carreras altamente vanguardistas, pioneras y multidisciplinarias como ingeniería molecular, nanotecnología y gestión e ingeniería del conocimiento. En algunas disciplinas, como química orgánica y biología en tan sólo 81 años de fundada, ha alcanzado premios y distinciones al lado de egresados de la UNAM, el Politécnico y de muy diversas universidades estadunidenses.
Ese centro de estudios fue tomado por la fuerza pública armada. Estudiantes y maestros fueron puestos en la calle, además con una celeridad asombrosa, se erigió una barda de madera que impide continúen las clases, se cierren los laboratorios, así como el hecho de que el campus sea vandalizado. Un espectáculo que si bien no ha tenido una balacera o el estallido de bombas, sólo fue reseñado por alguna televisora y un par de diarios locales y alguno que otro de “circulación nacional”.
¿Por qué se ha castigado a una institución educativa y promotora del conocimiento de las que tanta falta hacen en nuestro país?
El gobernador Luis Miguel Barbosa, de ingrata memoria como llegó a ocupar ese puesto después del misterioso accidente de la gobernadora Martha Erika Alonso, ha dicho (textual): “Descarto cualquier posibilidad de hacer un trato con el recién destituido patronato de la Universidad de las Américas porque no hago desmadres ni chingaderas”.
Palabras elegantes y adecuadas para tratar en las más renombradas aulas universitarias un asunto delicado y que nos indican de qué manera se impuso en forma ilegal un nuevo patronato nombrado por la Junta para el Cuidado de las Instituciones de Asistencia Privada del Estado de Puebla, órgano desconcentrado del Ejecutivo estatal. Es decir, machincuepa derivada de quien, para expresar lo sucedido, emplea el mismo edificante vocabulario de reconocida plasticidad, que seguramente utiliza en su despacho y en su casa.
- Todo este brillante zangoloteo tiene su origen en un problema de la fundación Mary Street Jenkins y para el gobernador, lo que ahí acontece, se resuelve cerrando la universidad e imponiendo una junta que manejará la institución a su manera. ¿Quiénes son ya los nuevos integrantes del patronato? Son personas que carecen de vínculos con los sectores productivos de la entidad, no se sabe (¿?) quién los eligió ni las credenciales para realizar esa tarea. Ignoran la estructura y el funcionamiento de lo que es una institución educativa. ¿Le dice a usted algo este proceder?
El campus sigue en poder de las fuerzas armadas que se han distraído en dar y recibir abrazos de las bandas y cárteles que fustigan incansablemente a la población de ese estado. Es notable cómo el ejemplo de difamar y quebrar estructuras precede acciones que difícilmente o jamás van a ser probadas. Dos suspensiones de jueces federales destinadas a que cualquier autoridad no removiera a los patronos y no se involucrara con los administrativos siguen vigentes al día de hoy. No obstante, en el pedagógico e ilustrativo lenguaje del gobernador Luis Miguel Barbosa, el desmadre continúa ante la indiferencia del mundo.
