Yo sí quiero hablar del NAIM
Señor Andrés Manuel López Obrador: yo sí quiero hablar del Aeropuerto Internacional que se está construyendo en Texcoco por una sola razón: mi amor a México; no sé nada de aeropuertos, pero así como si quiero una casa escucharé la voz de un arquitecto, y si estoy enfermo escucharé a un médico, en relación con el NAIM escucho a quienes saben de esto: ingenieros especialistas, el Colegio de Ingenieros, la Academia de Ingeniería, expertos nacionales e internacionales, el CCE, Canaero, Mitre, etc. y todos ellos señalan las bondades del aeropuerto de Texcoco
Amo a México, señor López, y me disgusta que Gerardo Ruiz Esparza cancele la promoción del NAIM sólo para quedar bien con usted; me indigna que Javier Jiménez Espriú, catedrático que alguna vez aspiró a la Rectoría de la UNAM, se preste al sainete de escuchar a los vecinos de Atenco con machetes; me causa risa loca el ver a José María Riobóo afirmar su preferencia por Santa Lucía, ya que “los aviones no pueden chocar, porque automáticamente se repelen por los radares”(sic); y en cuanto a la “encuesta” y la “consulta”, que vanamente intenta explicar el vocero Jesús Ramírez (el Chimoltrufio), que como dice una cosa dice otra, es una indignante tomadura de pelo; ¿con qué bases puede opinar un taxista de Veracruz, un panadero de Pachuca o un médico de Monterrey?, es evidente la manipulación que se quiere hacer de la opinión pública.
Amo a México, señor López, y quiero que crezca, que mejore, que supere sus carencias, y NAIM no es un asunto de aviación, es asunto de desarrollo, de economía, de turismo, de progreso real y bienestar nacional y por eso pienso que su obstinación contra NAIM es sólo un desplante, como lo es abandonar Los Pinos o rechazar el avión presidencial; usted será presidente de un gran país, no presidente municipal, no lo olvide.
El peligro de todo este maremágnum alrededor del NAIM es, como ya alguien lo ha señalado, que al final sea calificado como el “error de Octubre”, porque si usted (sí, usted) elige Santa Lucía, los mercados y las inversiones resentirán la falta de consistencia de esa decisión con su proyecto de gran nación; señor López: el NAIM será el aeropuerto de la ciudad más grande de México, una de las más grandes del mundo, no se trata de la terminal de Zacazonapan o Tingüindín, NAIM debe ser el dignísimo aeropuerto que merece México.
En esta vorágine de actividades, señor López, usted ha seleccionado a sus colaboradores, unos buenos, muy buenos, otros malos, unos amigos, otros improvisados, pero el tiempo vuela y el primero de diciembre se acabarán las fantasías y usted se encontrará con la terca realidad.
Porque ya desde ahora usted se ha enfrentado a situaciones que nunca imaginó: los tristemente célebres Foros de Pacificación generaron grandes expectativas y resultaron un fiasco, porque el señor Alfonso Durazo no supo ni pudo explicar qué se quería hacer, y todos vimos azorados cómo usted se empeñaba tiernamente en convencer del perdón a miles de deudos que le gritaban indignados que el perdón no existirá; la ulterior cancelación de los foros restantes aumentó la indignación de quienes lo esperaban en sus ciudades; nuevamente asoma la cabeza la terca realidad.
¿Y qué ha pasado con la Reforma Educativa?, uno de los legisladores se llenó la boca al afirmar que de la reforma no quedaría “ni una coma”, y otros afirmaron que se había dictado la pena de muerte para esa reforma; las reuniones y foros de consulta están resultando un sainete, porque los mismos sedicentes maestros que usted acogió y protegió son los que quieren que todo siga igual: las prebendas, la herencia de plazas, la pereza y falta de compromiso que no es castigada; ante esto, Esteban Moctezuma aparece como un hermoso títere que no sabe bien a bien qué va a suceder.
Esto es muy grave, porque desde ahora se está condenando a millones de niños a la ignorancia y con ella a la pobreza, la marginación y el desaliento, yo como médico he insistido en que se debe educar en Salud a los niños de primaria, pero eso no ha sucedido y seguiremos rompiendo récords de obesidad y diabetes.
Y hablando de salud, llama la atención la falta de información al respecto, si se compara con lo que se ha hablado acerca de cultura, deporte y otros temas; los rumores no son buenos y, si son ciertos, serán peores. México avanzó notablemente en salud en estos últimos años y me consta con datos y cifras reales, y hay ciertamente carencias y rezagos que merecen atención, pero afirmar, como un día escuché del próximo titular de Salud, que “todo estaba mal”, ni es cierto ni es útil para tomar la estafeta.
Y no he hablado del dinero necesario para realizar todo lo que usted ha ofrecido para que México esté “chulo de bonito”, porque desde ahora los analistas son unánimes al afirmar que no habrá dinero suficiente para cumplir todo lo ofrecido; nuevamente, la terca realidad asoma en el horizonte.
En suma, señor López Obrador, he querido hablar y estoy a favor del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco, simple y sencillamente porque amo a México.
