¿Y qué con los productos “milagro”?

El sentido común lleva a pensar que, mientras más publicitan un producto, con abundantes recomendaciones de personas que lo han usado, más probabilidad tiene de ser falso.

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

MITO

¿Qué con los productos “milagro”?

Los productos a los que les atribuyen poderes milagrosos para la salud han existido siempre, pero ahora, con la facilidad que dan las redes sociales, se han multiplicado no sólo los productos con poderes “mágicos”, sino la publicidad al respecto.

CONSECUENCIA

Aunque se sabe que muchos de esos productos no tienen acción terapéutica alguna, hoy aumenta el número de personas que pretenden tener una cura milagrosa, gastan dinero inútilmente y pierden la oportunidad de tener un tratamiento adecuado..

REALIDAD

Los productos de todo tipo, animales, vegetales, minerales, han sido utilizados por siglos para tratar enfermedades y dolencias, en todas las culturas y todas las religiones, el “milagro” es considerado como una realidad, y eso hay que respetarlo.

Pero para dar su verdadera dimensión al término “milagro”, yo escribí un libro (Los milagros de la cirugía, Ed. Paré, 1995) y les pedí a mis colegas que me informaran del caso más grave que habían tenido en su vida; reunimos un gran número de casos gravísimos a punto de muerte que salieron adelante; los familiares calificaron la curación como “milagro”, mientras que los colegas explicaron con detalle lo que hicieron para salvar la vida de esos pacientes. Pero ahora han aparecido decenas, cientos de productos que ofrecen la curación instantánea de enfermedades: cura en dos semanas para la diabetes, recuperación de audición inmediata para los sordos, eliminación del colesterol con productos de la selva de Brasil, recuperación de la memoria, etcétera, etcétera.

El problema es grave porque muchos pacientes pueden abandonar sus tratamientos y usar esos productos, lo que puede ser contraproducente.

¿Que hay productos que podríamos calificar de milagrosos?, consideremos la vacuna antivirus covid-19, parece un milagro, pero fue el resultado de investigación, análisis, comprobación, pruebas de factibilidad y aprobación por la FDA.

No así los productos que usted puede ver en su celular, en su tableta o en las redes. El sentido común lleva a pensar que, mientras más publicitan un producto, con abundantes recomendaciones de personas que lo han usado, más probabilidad tiene de ser falso.

Para eso existe una solución: ponerse en contacto con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), contactociudadano@cofepris.gob.mx, y preguntar sobre el producto que le interesa. La Cofepris tiene unas listas largas de estos productos y la información es de gran utilidad.

Y cuidado con los productos “milagro”, vale recordar a la tía que decía: “Dios no cumple antojos ni endereza jorobados”.

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