¿Y los olvidados?
Mi querido viejo, comparto contigo la alegría de haber llegado a este fin de año con salud y bienestar, y comparto contigo el deseo de que tú y todos tus seres queridos tengan un fin de año alegre, con buenos recuerdos por los meses que pasaron y los mejores deseos para ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Mi querido viejo, comparto contigo la alegría de haber llegado a este fin de año con salud y bienestar, y comparto contigo el deseo de que tú y todos tus seres queridos tengan un fin de año alegre, con buenos recuerdos por los meses que pasaron y los mejores deseos para el año que comenzará pronto.
Es agradable ver las romerías, no a los santuarios, sino a los comercios, a las tiendas, a los mercados, incluso al horrendo tianguis que se ubicó delante del Palacio de Bellas Artes, monumento nacional: miles de hombres, mujeres y niños son capaces de resistir las caminatas, los calores, las aglomeraciones, siempre con una hermosa idea: adquirir algo que sea un regalo para un familiar, un ser querido, una persona especial.
Bien sabes que el regalo no se aprecia por el precio, sino por el cariño que puso quien fue a comprarlo, tal vez envolverlo y llevarlo en el momento oportuno a tus manos, como muestra del afecto, el cariño o el amor que te tiene.
En otras épocas era común escribir una carta, preferentemente a mano, para llevar un mensaje a la persona amada; el tiempo pasa y ahora los mensajes se hacen por el teléfono, por WhatsApp, Instagram, etcétera, o con una fotografía o un like por esas redes.
Como quiera que sea, estos días son para recordar a los seres queridos y hacerles ver que, a pesar de las distancias y las ausencias por problemas de trabajo, lo que ha impedido que se vean con más frecuencia, el sentimiento y el amor están ahí, y seguirán adelante.
Pero quisiera comentar un poco de esos parientes, esas familias, esos amigos, compañeros de trabajo, vecinos, a los que hemos olvidado, Debemos reconocer: la vida que llevamos puede hacer que nos olvidemos o ignoremos a una persona o una familia que en algún momento fue importante para nosotros.
¿Te acuerdas de aquel compañerito de escuela que estudió contigo en la Universidad, que era muy tu cuate y luego no supiste de él?; si lo intentas, puede volver a hacer contacto con él y seguramente te lo agradecerá. Y ese maestro inolvidable cuyas enseñanzas marcaron tu vida, ¿lo puedes contactar otra vez?
¿Y aquel familiar tuyo que compartió contigo muchas navidades y que algún día tuvo una desavenencia y se dejaron de hablar? Éstos podrían ser los días para intentar aclarar las diferencias y olvidar los viejos rencores.
Y tal vez conoces, querido viejo, a ese individuo que vive cerca de tu casa, que has visto que está solo, que no tiene familia ni amigos “ni perrito que le ladre”; si es posible, ¿te atreverías a platicar con él y darle, cuando menos en unos minutos, una muestra de afecto humano?; Y esa dama ya viejita que vive sola en un pequeño departamento, ¿podrá recibir una visita y tal vez unas palabras de aliento y un pequeño obsequio?
Todos podemos hacer algo mejor en estos días, yo te deseo que seas feliz 24 horas de cada día y que el 2025 traiga para ti y tus seres queridos, salud, paz y felicidad.