Viejo querido, ¡denuncia!

El Seguro Popular entró en vigor en todo el país en el 2004 y todos los estados lo aceptaron

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Los derechos del ser humano son inalienables.

ONU

Mi querido viejo: como sabes y has leído en esta columna ya por varios años, uno de los grandes placeres en mi relación contigo y con los viejos queridos es la comunicación con quienes me leen, me cuentan sus experiencias, sus vivencias o sus triunfos. Hay quien me pregunta acerca de algunos problemas de salud o dudas sobre cómo manejar algunos problemas de padres ancianos e, incluso, algunos viejos me han preguntado qué hacer frente a los nietos que han resultado ser tan diferentes de los niños que ellos fueron 50 años atrás.

Y todo esto me satisface y lo agradezco, pero ahora tengo que señalar que a lo largo de la semana he recibido mensajes, no sólo en el buzón electrónico, sino en el Facebook y en mi propio teléfono, acerca de los múltiples contratiempos que se han suscitado al iniciar la operación del llamado Insabi, Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, que, por decisión presidencial, se creó para sustituir al Seguro Popular, una institución que ha recibido los mayores elogios, tanto nacionales como internacionales.

Vale la pena que sepas cómo el doctor Julio Frenk señala su vivencia que confirmó su decisión de crear el Seguro Popular: “en una gira, se acercó una familia campesina y me contó su historia, era una pareja joven con un hijo de seis años y un segundo hijo recién nacido, el cual, tras complicaciones en el parto, tuvo que pasar una semana en la Unidad de Cuidados Intensivos. Para pagar la cuota de recuperación, el campesino tuvo que vender sus animales y herramientas de trabajo y, además, se vio forzado a poner a su hijo mayor, que ya estaba en edad escolar, a trabajar en la parcela”. Esta historia que Julio Frenk relata en su libro “Proteger a México”, confirmó su decisión de crear el Seguro Popular, para que nunca un mexicano sufriera lo que la familia de ese campesino: vender sus bienes y sacar de la escuela a su hijo.

El Seguro Popular entró en vigor en todo el país en el 2004. Todos los estados, incluido el DF, donde mandaba Andrés Manuel López Obrador, lo aceptaron. Su éxito en cobertura fue de más de 57 millones de mexicanos. La revista internacional The Economist , en 2018, consideró el Seguro Popular “entre los tres ejemplos más exitosos de ampliación de cobertura de salud a nivel mundial”

¿Qué te parece, querido viejo?, y sin mediar razones, el señor presidente decidió cancelarlo y lo que ahora vives y viven millones de mexicanos es verdaderamente grave. Los correos que he recibido, los relatos que me han hecho pacientes, médicos y hasta personas que me encuentro en la calle, confirman que en todo el país hay una total carencia de cobertura. No hay medicinas, no hay tratamientos y –contra lo que afirma el señor presidente– ¡Se está cobrando por los servicios y medicinas!, lo que desde el 2004 había sido gratuito en el Seguro Popular.

¿De dónde puede sacar un padre de familia 500 mil pesos para el diagnóstico y tratamiento de su hijo enfermo?, ¿con qué dinero podrá una madre comprar los medicamentos anticancerosos para su hijo?, quien sufre un accidente, ¿cómo pagará su atención?

Los casos se multiplican todos los días y, por eso, querido viejo, te invito a que denuncies lo que está ocurriendo. Tienes derecho a hacerlo porque los funcionarios, incluso el propio presidente, dicen que no es cierto.

Denuncia, lo puedes hacer llamando al teléfono del Insabi: 01800 7678527 (yo llamé y sólo dicen: “vaya a su clínica”), puedes mandar un mensaje a atencioninsabi@salud.gob.mx. Espero que sí te hagan caso, o si no, puedes enviar un mensaje a nacional@gimm.com.mx, porque éste es un asunto que nos atañe a todos.

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