Viejo, mi querido viejo, dame tu mano

El calor de la mano es algo especial y maravilloso.

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

                Tu mano calienta mi corazón.

           T Oh

Mi querido viejo: se acaba el año, un año que ha sido difícil por muchas razones, una de las cuales es la salud, que se ha dañado en millones de compatriotas, y otra es la inseguridad, el temor por la violencia, la muerte de familiares o seres queridos.

En estos meses han pasado por nuestra mente muchos pensamientos, es difícil sobrevivir en este ambiente hostil, pero hay algo profundamente humano… ¿cómo reaccionas cuando tienes un pariente o un ser muy querido que está en un momento difícil?, ¿qué haces al visitarlo y acompañarlo?, extiendes tu mano y la acercas a la suya o acaricias su cabeza y, aun sin palabras, le expresas todo lo que sientes.

El calor de la mano es algo especial y maravilloso, aunque esté la mano fría, el contacto es cálido, al apretar la mano del amigo se transmiten millones de sensaciones que van más allá de las palabras y de las razones; la mano transmite afecto, cariño, comprensión, apoyo, consuelo, amor.

Seguramente cuando fuiste más joven pudiste acercarte a tu viejo y no sólo darle la mano, sino tomar sus manos en las tuyas y apretarlas como si quisieras transmitir todos tus sentimientos de agradecimiento por lo que hizo por ti; siempre estaremos en deuda, deuda que nosotros pagamos educando y amando a nuestros hijos.

Querido viejo: piensa en tus manos por un momento, esas manos que construyeron tu vida, esas manos con las que labraste tu historia, con las que abrazaste a tu compañera de la vida, con las que escribiste un poema, tocaste una melodía o compartiste una manzana deliciosa; están ahora más delgadas, los nudillos se ven más prominentes, las arrugas surcan los dedos y las líneas de la mano —que algún día usaste para jugar a adivinar el futuro— son más marcadas.

Es momento de dar gracias por tus manos, las que usaste para señalar al cielo, para admirar a la mujer amada o acompañar a tu voz en los momentos más emocionantes; esas manos que usaste para consolar a aquel amigo que perdió a un ser querido, que usaste para levantar a ese compañero que había caído y para aplaudir los éxitos de uno de tus hijos, siguen siendo un tesoro que debes cuidar y, aunque estés viejo, las seguirás usando para saludar, para aplaudir, para aconsejar, para compartir tantas y tantas cosas que tiene la vida.

Algo que a veces olvidamos es el ejercicio de las manos, porque es posible que te hayas dado cuenta que tus manos son débiles, que los músculos se han adelgazado y que no tienes la fuerza que tuviste en otras épocas; ejercita tus manos con una pelota de hule y permanecerán firmes y vigorosas, tanto al saludar a ese amigo que creías perdido como al acariciar a tu nieto recién nacido. Y si tienes dolores o limitaciones en los dedos, recuerda que hay medicamentos que pueden ayudar a que tus manos sigan siendo útiles, tus manos son muy valiosas, cuídalas siempre.

Y si vives con la compañera de tu vida, no olvides tomar sus manos entre las tuyas, todos los días, a todas horas; ésa es la mejor manera de calentar su corazón.

Celebremos estas fechas y hagamos votos para que el 2023 sea mejor, eso es lo que deseo para ti y todos los que amas.

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