Tres visiones, tres
Sheinbaum recibió el “bastón de mando”, pero parece que sólo recibió el bastón, pero no el mando.
Tienes que votar: vota, vota, vota. No hay más
es la manera como avanzamos.
Michelle Obama
Las elecciones, sean locales, estatales o nacionales, siempre son motivo de agitación, movimiento, promesas, ofertas, así como encuentros, agresiones, mentiras, y en más de una ocasión han terminado en problemas y tragedias. México no es excepción, pero desde hace unos decenios, la presencia de un instituto electoral independiente, liberado de la tutela del gobierno, ha permitido elecciones más tranquilas, y esto ha propiciado la alternancia en ya tres ocasiones, lo que confirma la importancia de nuestro Instituto Nacional Electoral.
Y comienzan ya las campañas para lograr el beneplácito de los potenciales votantes, y vemos a los tres candidatos iniciando su trabajo siempre con la mira puesta en las urnas, que deberán ser llenadas con votos de su partido político o su alianza.
Con un entusiasmo que nace de la confianza de ser la elegida del señor Presidente, Claudia Sheinbaum, abanderada de Morena, se siente ya tranquila, y su única intención es “defender la Cuarta Transformación”, sin darse cuenta de lo que eso significa: ella no tiene un proyecto de nación porque el proyecto que quiere defender tiene ya cinco años y todos sabemos que únicamente ha logrado la pauperización de México, con cifras sin precedente de muertes, asesinatos, secuestros, desapariciones, feminicidios, y graves daños a la economía y a la salud de los mexicanos.
Sheinbaum recibió el “bastón de mando”, pero parece que sólo recibió el bastón, pero no el mando. En este sentido hay que recordar cómo, durante los primeros años del gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, escuchar la frase irónica: “Aquí vive el Presidente, y el que gobierna, allí enfrente”; lo anterior era clara referencia a Plutarco Elías Calles, quien, al término de su mandato, siguió manejando los hilos de la Presidencia de la República.
Del otro lado, surgió con una gran fuerza la candidatura inesperada de la oposición, Xóchitl Gálvez, que por iniciativa propia pidió hablar con el señor Presidente, y al serle negada la entrada, su imagen creció, impulsada por su espontaneidad, su desparpajo, su madurez y su buen humor; el PRI, el PAN y el PRD la acogieron y ya es la candidata de la oposición, en el Frente Amplio por México
Ella ha señalado su deseo de dejar de polarizar la vida nacional, conciliar y respetar a todos, mejorar la calidad de vida de los mexicanos y ser responsable con las finanzas públicas, restablecer el Seguro Popular, e incrementar la pensión de los adultos mayores, apoyar a los emprendedores de pymes e implementar las escuelas de tiempo completo, y presentó un proyecto de nación que incluyó en su Decálogo: 1.-Más recursos a salud, 2.-El Presupuesto del Poder Judicial no es negociable, 3.- No más dinero a infraestructura sin estudios técnicos, 4.-No más reducciones al campo, 5.- Más recursos a seguridad pública y atención a víctimas, 6.-Fortalecer programas destinado a mujeres, 7.- 2% del PIB a educación, 8.- 1% del PIB a ciencia y cultura, 9.- No más transferencias a Pemex, debe abrirse a la inversión privada y 10.- Más recursos para estados y municipios con rendición de pruebas.
El Frente Amplio tiene aún un gran camino por recorrer, porque muchos no saben trabajar unidos y sus deseos personales los traicionan, pero el Frente debe prevalecer, contar con un proyecto de gobierno sólido y progresista, para lograr lo que millones de mexicanos están esperando.
Y es necesario hablar de la tercera opción, representada por Movimiento Ciudadano y Samuel García; cada día entiendo menos al dirigente Dante Delgado, porque sus silencios y sus declaraciones suenan a connivencia con Morena, y tampoco entiendo a Samuel García que cree que va a crecer agrediendo al Frente y a la 4T. Como quiera que sea, esta tercera opción daña al Frente y es una campaña inútil. Así vamos.
