¡Todos con Xóchitl, ya!

La cancelación de proyectos útiles, la corrupción y pérdidas ultramillonarias de organismos como CFE, Segalmex y Pemex, es suficiente para considerar que el sexenio es uno perdido.

Una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil.

Abraham Lincoln

El empeño del señor Presidente en destruir al país en todos los órdenes confirma su decisión de convertirse en dictador, ignora todas las leyes, ataca a las instituciones que hemos construido con esfuerzo en decenios, viola flagrantemente la Constitución y oculta el panorama desolador cuando México ocupa ya el primer lugar mundial en criminalidad, según el Índice Global de Crimen Organizado, junto con Myanmar, Irán, Nigeria y Colombia.

Vivimos un Estado fallido, analistas y expertos mexicanos y extranjeros confirman que nunca en la historia de México había existido un Presidente cuyo objetivo principal es destruir todo lo que los mexicanos hemos logrado. La cancelación de proyectos útiles, la creación errónea de obras gigantescas, la corrupción y pérdidas ultramillonarias de organismos como CFE, Segalmex y Pemex, todo unido a la criminalidad arriba mencionada, es más que suficiente para considerar que el sexenio es un sexenio perdido.

Por eso, en lugar de reclamar sobre lo que se hizo mal o no se hizo, y lamentar la muerte de millones de mexicanos, debemos enfocar nuestras baterías a la promoción y apoyo de la ingeniera Xóchitl Gálvez y a Fuerza y Corazón por México, porque éste es el momento de que todos los mexicanos la conozcan y sepan qué puede hacer por México junto con su equipo de trabajo.

Xóchitl Gálvez representa como nadie al ciudadano mexicano común, ella es fruto del esfuerzo diario, el estudio, la creatividad y finalmente, el éxito, tanto en los negocios como en la sociedad y la política. Hay algo de Xóchitl en cada uno de nosotros que amamos a nuestra patria; su entusiasmo, su alegría y su forma de hablar con verdad y con verdades; el apoyo popular que tiene en cada presentación confirma que millones de nosotros pensamos como ella; por eso y por el futuro del país, ¡todos con Xóchitl!

¡Todos con Xóchitl, ya!, los mexicanos que han trabajado para dar lo necesario y proteger a sus familias, y ahora sufren por tantas carencias e inseguridad.

¡Todos con Xóchitl, ya!, los miles que han perdido a un ser querido, por homicidio, desaparición o enfermedad y todos los que han sido asaltados, robados y extorsionados, los que pagan derecho de piso, los que pagan “tributo” al narco.

¡Todos con Xóchitl, ya!, los que trabajan en Salud o en Educación, no les pagan y no les dan sus becas, todos los que dejaron de hacer investigación y enseñanza por los errores y corrupción de las autoridades.

¡Todos con Xóchitl, ya!, las amas de casa, las mamás de los niños sin escuela, las víctimas de acoso o violación, las amenazadas por sus patrones, las víctimas de los maestros en las escuelas, las esposas golpeadas y lastimadas.

¡Todos con Xóchitl, ya!, los retirados y jubilados, que podrán seguir recibiendo sus apoyos financieros.

¡Todos con Xóchitl, ya!, los miembros de las Fuerzas Armadas que son maltratados y están obligados a trabajar en acciones que no son de su competencia.

¡Todos con Xóchitl, ya!, los jóvenes que no pueden estudiar, los que viven en pobreza, los que no tienen futuro porque no hay oportunidades.

¡Todos con Xóchitl, ya!, los desencantados de la Cuarta Transformación, que lo apoyaron hace cinco años, pero ya no lo harán.

¡Todos con Xóchitl, ya!, porque podemos ganar, somos mayoría y estamos convencidos de la importancia de nuestro voto.

¡Todos con Xóchitl, ya!, tranquilos, pero seguros de que nuestro voto cambiará a México.

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