Ruiditos y soniditos
Mi querido viejo: desde pequeños conocimos los órganos de los sentidos, y en la primaria supimos las maravillosas funciones que cumplen cada uno. Crecimos y hemos vivido teniendo firme y saludable la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto el tacto y, en la medida ...
Mi querido viejo: desde pequeños conocimos los órganos de los sentidos, y en la primaria supimos las maravillosas funciones que cumplen cada uno. Crecimos y hemos vivido teniendo firme y saludable la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto el tacto y, en la medida de lo posible, hemos intentado cuidarlos y protegerlos, porque son la forma como podemos disfrutar totalmente la vida.
De entrada, quiero decirte que admiro a cualquier persona, hombre, mujer o niño que tenga un problema o un defecto de los sentidos, y también admiro a los médicos, investigadores, terapistas y expertos en los tratamientos de sus enfermedades.
Pero aquí estamos, disfrutando nuestros años viejos, y yo sé que has cuidado cada uno de ellos, cuidas tu vista, atiendes a tu oído y tu olfato, disfrutas el gusto y el tacto como cuando eras joven, pero no podemos evitar que se vayan deteriorando con el tiempo.
Y es posible que tú o alguien cercano a ti te comente que está “oyendo” ruiditos raros o soniditos que no sabes de dónde vienen; tal vez pensaste que en el departamento de junto habían ruidos, pero no, eso estaba en tus oídos.
Se trata, querido viejo que lo que se llama tinitus, sonidos que se perciben en los oídos o en la cabeza sin que haya una causa; pueden ser pitidos, ruidos graves o agudos o zumbidos que no hacen daño, pero que sí molestan.
Los tinitus, llamados también acúfenos, son la consecuencia inevitable del paso de los años y del deterioro que puede sufrir en todo el cuerpo nuestro maravilloso sistema circulatorio.
Porque puedes recordar, querido viejo, que vivimos gracias al oxígeno y los nutrientes de todo tipo que viajan de los pulmones al corazón, y que se distribuyen en arterias que van por todo el organismo, desde la cabeza hasta la punta de los dedos; a medida que se alejan las tuberías son más pequeñas: arterias, arteriolas y vasos capilares, éstos últimos de la dimensión de un cabello y hasta allá llegan el oxígeno y todo lo que necesitan tus órganos.
Y cuando en una región como el cerebro o el oído interno esta circulación no es tan buena, pueden surgir esos molestos tinitus o acúfenos, y si se perciben como molestias o luces en los ojos, se llaman fosfenos.
De entrada, no debemos preocuparnos, pero vale la pena que nuestro médico preferido nos vea, para saber cómo está la circulación, la presión arterial, y no dé algunos consejos sanos.
En general, estos pequeños problemas no requieren sino una vida sana, buena hidratación y calma, pero algunos expertos consideran necesarios estudios y, si es preciso, administración de sustancias como Cilostazol o Derhidroergocristina Lomifilina que mejora el funcionamiento de la microcirculación, pero que deben administrarse bajo supervisión del neurólogo.
¿Ruiditos y soniditos?, calma, no son duendes ni fantasmas, es la microcirculación que, con sus ruiditos y soniditos, nos recuerda que los años no pasan en balde.
Ánimo, siempre adelante bien y de buenas.
