Mi querido viejo: en estos días se conmemora el Día Internacional de la Sonrisa; sí, los sabios de ONU quieren dedicar un día a la sonrisa, lo que puede ser muy grato, pero con todo respeto les digo que están equivocados, porque ¡el día de la sonrisa debe celebrarse los 365 días!
Y es que todas las emociones que tenemos los seres humanos, la más hermosa es la sonrisa, que surge espontánea cuando el bebé ve a su mamá, cuando el niño aprende algo en la escuela, cuando conocemos a esa jovencita que nos roba el corazón, cuando dos seres se aman... ¿verdad que debemos celebrar la sonrisa cada día?
Vale la pena recordar a Harvey Ball, el creador de la “carita feliz” que hizo viral la sonrisa que conocemos todos; tú seguramente la has dibujado.
La sonrisa, lo sabes muy bien, es una de las manifestaciones de alegría, bienestar y salud, porque liberan endorfinas y serotoninas, que reducen el estrés, reducen los niveles de cortisol y mejoran la tensión muscular, la circulación sanguínea y el estado de ánimo.
Y todo esto ocurre gracias a la coordinación de varios sistemas y órganos de nuestro cuerpo: la corteza frontal y motora planifica y codifica tanto lo gestos voluntarios como las emociones, el Sistema Límbico procesa el componente emocional y la memoria afectiva, que es la que dispara la expresión de alegría, y el encéfalo y el séptimo nervio facial envía los impulsos eléctricos que contraen los 12 músculos específicos de la cara; el cerebro como un todo, organiza todo un segundo antes de que sea visible la sonrisa en el rostro.
Lo ideal es que sonriamos todos los días, al llegar la mañana porque vivimos un nuevo día, al terminar de arreglarnos y desayunar por la satisfacción que eso causa, al llegar al trabajo porque eso promueve las mejores relaciones entre los compañeros de trabajo, y así, a lo largo del día, una sonrisa es la que abre todas las puertas, anula los silencios o las malas caras, es, en suma, un lenguaje universal gratuito que acerca las personas y fomenta la paz y la alegría.
Y tú, querido viejo: ¿cuánto sonríes?, te lo pregunto porque las sonrisas en la niñez y la juventud son consideradas lógicas, pero ¿y las de nosotros los viejos?
Afortunadamente habemos muchos viejos que sonreímos siempre, todos los días, porque de esa manera damos gracias a la vida por estar vivos a pesar de los años. Ciertamente, la piel ya no es tan lozana como era, las arrugas dan cuenta del paso del tiempo, los músculos y los huesos han trabajado mucho y eso cuesta; somos distintos, pero tenemos el ánimo para sonreír y hacer caso de las indicaciones y medicamentos que nuestro médico nos receta.
Como parte de esta vida con años encima, recordamos las normas de alimentarse bien, tomar suficiente agua, hacer ejercicio moderado, descansar y dormir sin interrupciones, y fomentar las buenas relaciones entre familiares, amigos y vecinos.
Y quiero compartir, querido viejo, parte de una hermosa melodía que escribió Palito Ortega, cantante y compositor argentino, que puede ser como un recordatorio de la importancia de la sonrisa en nuestras vidas:
Cuando llego a mi casa me espera una dulce sonrisa/ La sonrisa más tierna que borra todo mi dolor/ Cuando escucho su risa me olvido de todas las penas/ Y en sus ojos yo encuentro que el mundo es mucho mejor/ Una sonrisa puede más que un grito, puede más que todo/ Si te sientes triste, si tes sientes solo/ Busca una sonrisa que te hará feliz.
¡Feliz Día Universal de la Sonrisa!, y que todos los días lo celebremos sin límites; no olvides que “una sonrisa es una línea curva que lo endereza todo”.
