España adelanta el futuro

columnista invitado global

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Alejandro Guerrero Monroy*

España irá a elecciones generales anticipadas el próximo 29 de noviembre. El presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, compareció el lunes 5 de octubre en el Palacio de la Moncloa para notificar la disolución de las Cortes Generales y el adelanto de los comicios. Este anunció se da ocho meses antes del fin natural de la legislatura. El país ibérico tiene un sistema de gobierno parlamentario, que a diferencia de los sistemas presidenciales (donde el Poder Ejecutivo y el Legislativo tienen mandatos fijos e independientes), el Gobierno emana del Parlamento y de éste depende su confianza. Por ello, existen mecanismos constitucionales para romper eventuales bloqueos políticos.

La decisión de Sánchez se da tras días de profunda tensión política y social marcada por el rechazo en el Congreso de los Diputados a las medidas gubernamentales de urgencia en materia de vivienda. La estocada final provino de los propios aliados de investidura Junts per Catalunya, lo que imposibilitó que los decretos del jefe del Ejecutivo salieran adelante, dejando en evidencia la extrema fragilidad de la mayoría parlamentaria que respalda al Gobierno. 

Para poner en contexto lo anterior, es preciso recordar que semanas antes fue desalojada de su departamento la madrileña Maricarmen Abascal, de 87 años y con movilidad reducida, por la expiración legal de su contrato de alquiler y un aumento en el costo de la renta que no podía pagar con su pensión. Este suceso orilló a que miles de ciudadanos se movilizaran masivamente, culminando con la ocupación de la emblemática Puerta del Sol de Madrid, trasladando una imagen de protesta colectiva que recordó a movimientos sociales del pasado y que desestabilizó la agenda de la Moncloa. 

Al conflicto habitacional se le suma de forma paralela la crisis migratoria en Ceuta, donde la gestión del Gobierno de coalición enfrentó duras críticas y los cuerpos de seguridad del Estado se vieron desbordados en las playas, incrementando la percepción de inestabilidad institucional. 

Por si fuera poco, el clima político se ha enrarecido de manera notable en los últimos meses debido a los presuntos casos de corrupción en el círculo íntimo de Sánchez y al interior de su propio partido, lo que ha mermado significativamente la confianza del electorado. El cúmulo de estas crisis subraya el evidente desgaste político de un presidente que acumula ocho años en el poder —desde su llegada en 2018— posicionándose como uno de los mandatarios europeos con mayor longevidad en el cargo, pero también con mayor erosión en sus apoyos. 

De cara a las elecciones generales del último domingo de noviembre, el líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo (Partido Popular) ha calificado la convocatoria comicial como una “claudicación inevitable” ante la parálisis legislativa y el aislamiento de un Ejecutivo sin margen político para aprobar leyes orgánicas fundamentales. “Por fin la gente dirá lo que piensa” aseguró el dirigente de los populares. Por su parte, la formación Vox exige un giro absoluto en las políticas migratorias y de seguridad del Estado. 

De acuerdo con diversas predicciones de opinión, los escenarios electorales favorecen mayoritariamente un cambio de rumbo en el poder ejecutivo. Las encuestas sitúan actualmente al PP por delante de los socialistas, aunque los sondeos apuntan a que ningún bloque lograría la mayoría absoluta por sí solo, lo que obligaría a las fuerzas políticas a celebrar pactos electorales. 

Por lo pronto, mientras las cortes están disueltas y hasta que se constituya el nuevo Parlamento, habrá una diputación permanente para el Congreso y otra para el Senado, compuestas por un número reducido de parlamentarios repartidos de forma proporcional a la fuerza de cada partido político. Esta diputación provisional asumirá funciones legislativas estrictamente necesarias para asegurar y mantener el equilibrio institucional.

El expresidente José María Aznar ha enfatizado que “España se encuentra ante las elecciones más importantes desde el comienzo de la transición democrática”. Este otoño la ciudadanía decidirá el futuro modelo de país y si opta por el cambio político. Las urnas tendrán la última palabra.

*Politólogo e internacionalista. Experto en temas electorales.