Primavera, risas y reflexiones
Quisiera, por ser primavera, que al final del día hubiera noticias agradables, positivas y optimistas, pero al ver que Pemex sigue dilapidando miles de millones de dólares, que la CFE sigue ensuciando el ambiente y enfermando a los mexicanos, me cuesta trabajo poder sonreír

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Ni el mismo demonio puede nada
contra un hombre que sabe reír
Axel Munthe
En unos cuantos días se dieron varios hechos en mi vida: mi familia supera males que pudieron ser graves, llega la primavera y en mi buzón encuentro un espléndido libro, escrito por un amigo cirujano, pionero en trasplantes de órganos, Octavio Ruiz Speare, titulado Aprenda medicina sonriendo, que, de manera científica, alegre y divertida, enseña la historia de la medicina y describe muchas enfermedades y sus tratamientos, el libro me hizo reír abiertamente.
Al llegar la primavera todos los seres humanos cambiamos, el espíritu es más alegre, la ropa más ligera, el aire más transparente y somos más optimistas, reímos —al hablar de la risa, Isela Vega decía: “no queremos drama, eso lo vivimos a diario”—, todo eso es importante porque nos ayuda a pensar sobre nuestro México sin sufrir taquicardias y derrames biliares, como ha sido a lo largo de estos dos años.
Veo lo que ocurre a lo largo y ancho del país, por ser primavera trato de encontrar algo que me mueva al optimismo, y solamente veo odio, un odio insensato y siniestro que surge cada día desde la tribuna de Palacio Nacional por un hombre que dedica las 24 horas del día a sembrar el odio entre los mexicanos, a dividirlos en “buenos”, los que están con él, aunque sean ignorantes, machistas, corruptos e ineptos, y “malos”, los que exponemos libremente los errores y delitos de esa entelequia que se llama “cuarta transformación” y somos calumniados, agredidos, amenazados y vilipendiados; ese odio, nunca antes visto en nuestro país aun en los peores momentos, tiene graves consecuencias y en el futuro tendrá más, porque la inestabilidad social es cada día más evidente.
Por ser primavera trato de encontrar algo que me mueva al optimismo, y solamente veo una destrucción de la economía, tanto nacional como particular, veo miles de empresas cerradas, miles de empleos perdidos, millones de mexicanos que ingresaron a las filas de la miseria, mientras en Palacio se repite una y otra vez: “vamos bien”.
Por ser primavera busco algo alentador, pero veo la aniquilación de todo un sistema de salud que se creó desde hace casi 100 años, lo que es muy grave, pero lo más grave es que la enfermedad y la muerte han diezmado a los mexicanos; casi medio millón sucumbieron por el covid debido a la estúpida forma como se ha manejado, pero además, miles de mexicanos más han perdido la salud y la vida por falta de medicamentos y vacunas –más de 1,300 niños, cientos de mujeres con cáncer—, por lo que ahora el Insabi, incapaz de suministrarlos, dice a los estados “compren donde puedan”. Frente a esto, el señor de los otros datos, calla, sonríe y desvía la atención con cualquier ocurrencia.
Por ser primavera quiero ver algo que me entusiasme, pero la mediocridad y la corrupción han hecho de la administración actual un desastre nunca antes visto: la SEP está en manos de quien no sabe ni redactar una carta y ordena recortes a troche moche, lo que cancelará el futuro de millones de escolares; en la CNDH, la señora encargada calla ante los feminicidios, mientras, la responsable de la Sener despotrica y muestra su pedestre ignorancia cada vez que abre la boca; en suma, el gabinete es un compendio de ignorancia, sevicia y corrupción.
Quisiera, por ser primavera, que al final del día hubiera noticias agradables, positivas y optimistas, pero al ver que Pemex sigue dilapidando miles de millones de dólares, que la CFE sigue ensuciando el ambiente y enfermando a los mexicanos, me cuesta trabajo poder sonreír.
México es un país digno con un gabinete indigno, México es un país que ve al futuro, con un mandatario anclado en el pasado, México es un país de científicos, investigadores, promotores, empresarios dignos y trabajadores, artistas y deportistas reconocidos mundialmente, pero tiene un Presidente que los ignora y los desprecia.
Por eso, pensando en la primavera y en todos los mexicanos que sí aman a México, creo que el 6 de junio habrá una oportunidad de hacer valer nuestra voz, superaremos la indolencia al votar, cambiaremos el panorama y podremos sonreír abiertamente.