Miseria moral
Lamiseriano viene del corazón ni de lamente, viene delalma.Alejandro Sanz Nuestro México vivió durante seis años y aún hoy sigue viviendo las consecuencias de la miseria moral de un individuo que hizo todo lo posible por destruir lo que por siglos ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
La miseria no viene del corazón ni de la mente, viene del alma.
Alejandro Sanz
Nuestro México vivió durante seis años y aún hoy sigue viviendo las consecuencias de la miseria moral de un individuo que hizo todo lo posible por destruir lo que por siglos habíamos construido, miseria moral que lo llevó a los mayores excesos que mandatario alguno haya tenido, miseria moral que convirtió a sus seguidores en fieles ovejas, incapaces de pensar. Miseria moral en sus palabras, en sus silencios, en sus mentiras, en su corrupción sin límites. Nunca en la historia reciente habíamos visto y padecido a un individuo con tal miseria moral.
Diversos pensadores han abordado el problema de la miseria moral desde diversos ángulos, y todos coinciden en que un individuo que sufre miseria moral puede sufrir miseria económica y espiritual y por eso es una amenaza para sí mismo y para la sociedad; todos coinciden en señalar que la miseria moral se disfraza en diferentes ropajes, y es nuestro deber examinar críticamente y denunciar abiertamente estos disfraces.
Y aquí estamos, seis años después, dándonos cuenta de las consecuencias de la miseria moral de quien dirigió el país, destruyó proyectos de talla internacional, aniquiló el sistema de Salud, y nunca lo pudo sustituir por algo adecuado, lo que dio por resultado la enfermedad y la muerte de miles de ciudadanos; aún hoy, es imposible que un individuo enfermo pueda tener atención adecuada, medicamentos o cirugía, y las condiciones sanitarias de muchas ciudades, con falta de agua, inundaciones, etcétera, aumentan aún más la pobreza de los mexicanos.
La miseria moral se diseminó como reguero de pólvora a sus colaboradores; los números no mienten: miembros de su gabinete son poseedores de inmensas riquezas, fruto de la corrupción y el engaño; funcionarios corruptos dejan sus puestos y acceden a gubernaturas dejando una estela de corrupción y engaños; los múltiples fraudes y pérdidas de Segalmex siguen impunes, y la lista es interminable.
Y, al iniciar el sexenio, la miseria moral se hace presente con las flagrantes violaciones a la Ley y la Constitución, la sobrerrepresentación en el poder Legislativo, y el intento de desaparecer el Poder Judicial.
Pero el objetivo final de la miseria moral es que todas estas violaciones, toda esta corrupción quede enterrada y nadie la conozca, por eso se ha confabulado la jauría de Morena para eliminar a los organismos autónomos, el Instituto Nacional de Transparencia y Protección de Datos Personales (Inai), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), La Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), la Comisión Reguladora de Energía (CRE), y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) .
Sólo la miseria moral puede justificar la destrucción de organismos que fueron creados para dar certeza y transparencia a las actividades del gobierno, y de paso, convertir una democracia en una dictadura.
Hoy la llamada Presidenta de México no puede cumplir sus funciones, porque se ve obstaculizada por sus “colaboradores”, el hijo de quien ya no está y otros funcionarios del gabinete seguirán su función destructiva para aniquilar cualquier intento de la oposición por recuperar lo que en pocos meses se ha perdido; Sin embargo, la historia claramente señala que la vida de los individuos poderosos con miseria moral no es muy larga, y que más pronto que tarde, acabarán mal, recordemos a Hitler, Stalin, Chávez, etcétera, que tuvieron un fin miserable.
Nuestro trabajo, como ciudadanos en pleno uso de nuestras facultades, será oponernos una y otra vez a los designios y las acciones de la 4T, y luchar sin tregua para lograr la libertad y la independencia que merecemos. El camino es largo, pero lo tenemos que recorrer. Poco a poco se reunirán tanto personajes valiosos como grupos de ciudadanos para enfrentar a la dictadura y derrotarla.
“Cuando la dictadura es un hecho, la revolución se convierte en un derecho”, dijo Víctor Hugo, y tiene razón.