Me vale madre

Es lamentable el espectáculo de la directora de Conacyt que se niega a reconocer su grave error al atacar a la ciencia.

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

           Los límites de mi lenguaje son los límites

                de mi mundo.

           Ludwig Wittgenstein

Soy un hombre de palabras, desde pequeño me fascinaron los sonidos que expresan palabras, palabras que expresan objetos, sentimientos, fantasías, todo lo que nos rodea; el lenguaje la forma como nos comunicamos, y la Real Academia de la Lengua lo considera como algo vivo y dinámico y añade periódicamente nuevas palabras¸ en esta ocasión incluyó más de 3 mil, entre las que están bitcóin, valemadrismo, cachopo, criptomoneda, gentrificación, geolocalización, corruptómetro, poliamor, transgénero, quinoa, disfrutón, poliamor, pifostio, cubrebocas, nasobuco, hisopado, nueva normalidad, vacunología, ojiplático, brequear, fascistoide, parafascista, webinario, bot, arremangar, valer madre, burbuja social, repentismo, valiendo madres, cisgénero, pansexualidad, guasap y guasapear; confieso que algunas me sorprenden, pero me alegra encontrar a otras como palabras ya aceptadas.

Por eso digo a voz en cuello, que me vale madres todo lo que ocurre cada mañana en Palacio Nacional, porque considero que es una estéril pérdida de tiempo, una maniobra siniestra del señor Presidente para ocultar lo que en realidad ocurre en el país, y un empeño fascistoide para convertir nuestra democracia en una dictadura tan lamentable como las de Cuba, Nicaragua o Venezuela.

Lamento el valemadrismo de este gobierno que, con una arrogancia absoluta, ha violado los principios de la convivencia humana, que ha enfrentado a mexicanos contra mexicanos, que ha acusado al pasado de todos los problemas que nos aquejan, mientras no ha podido cambiar y mejorar en estos tres años la calidad de vida de los mexicanos; el poliamor que Andrés Manuel manifiesta a los pobres, a los que considera sus animalitos, sólo ha conseguido que su número aumente en más de 5 millones, hoy México es mucho más pobre que en 2018.

Me importa madre las argumentaciones falaces y las mentiras del secretario y en especial el subsecretario de Salud, quienes, ojipláticos, violaron de manera flagrante los principios científicos y las normas éticas de la salubridad, lo que ha llevado a la muerte inútil a cientos de miles de mexicanos, lo que constituye un delito grave que merece ser sancionado; la vacunología errática que continúa sin registros ni control ni información, tendrá graves consecuencia y será un baldón para la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Y al ver el repentismo de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, que en silencio condona la gentrificación de la ciudad, con todas sus consecuencias, me vale madres sus sueños guajiros de llegar a la Presidencia, porque no tiene ni la capacidad ni la autoridad moral que imagina, sus torpes intentos de imitar a su jefe son un verdadero pifostio.

Termina el año y vemos con creciente preocupación la participación cada vez mayor de los delincuentes en la vida nacional, porque su valemadrismo es flagrante y no sólo están presentes en calles y carreteras del país, sino que a través de bots, guasapean amenazas a sus víctimas, sin que se haga nada por detenerlos ni nadie los pueda brequear.

Es lamentable el espectáculo de la directora de Conacyt que se niega a reconocer su grave error al atacar a la ciencia, y sin recibir a los miembros y alumnos del CIDE, guasapea amenazas con un pifostio que le vale madre

Me entristece y me irrita que desde el presidente para abajo, les valga madre las reiteradas advertencias de las instancias internacionales sobre los peligros de seguir con una política energética absurda, y que inyecten millones y más millones a Pemex y la CFE; además, su ausencia en los webinarios internacionales sobre energías limpias y sobre cambio climático condenan a México a seguir siendo un país frustrado

Y al analizar el corruptómetro mundial y ver que en estos tres años la corrupción ha aumentado de tal forma que el país está casi en el último lugar, nos damos cuenta que a Andrés Manuel le vale madre el país, le valen madre sus pobres, y lo único que quiere es seguir siendo un parafascista.

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