Los “rituales” de fin de año son inútiles
MITO Los “rituales” de fin de año son inútiles. Con motivo de fin de año y de año nuevo, hay quienes critican a los que realizan múltiples acciones “rituales” para tener salud, ganar dinero hacer viajes, tener nuevos amores, etcétera, y afirman que todas esas ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
MITO
Los “rituales” de fin de año son inútiles.
Con motivo de fin de año y de año nuevo, hay quienes critican a los que realizan múltiples acciones “rituales” para tener salud, ganar dinero hacer viajes, tener nuevos amores, etcétera, y afirman que todas esas prácticas son inútiles cuando no negativas.
CONSECUENCIA
Todas las personas inteligentes y razonables saben que esas prácticas ni dan más dinero ni atraen el amor ni promueven viajes ni traen a los difuntos, pero los estudios de comportamiento humano y las evidencias que tenemos de las personas que realizan esas actividades, confirman que sí sirven, porque de una manera u otra, quienes las realizan son más alegres, felices y optimistas.
REALIDAD
Esto es algo que usted, estimado lector o lectora, puede comprobar y tal vez lo comprobó en estos días: quien decidió ponerse ropa amarilla o sacar una maleta a la calle o vestirse de rojo o encender velas, bailar, brincar, comer 12 uvas, qué sé yo, al fin de la jornada estaba contento, alegre, optimista y feliz, mucho más que antes de realizar todos esos rituales.
La razón de esto es bien conocida, porque los investigadores han encontrado una serie de sustancias que se activan en circunstancias como ésas y mejoran la calidad de vida.
Veamos: cuando alguien ha cumplido el “ritual” que quería, se produce en el organismo la serotonina, que es una sustancia que regula nuestro buen humor y nuestro placer en las relaciones sexuales; asimismo, se producen endorfinas son otras hormonas de la felicidad y son las encargadas de enmascarar el dolor y las incomodidades. También promueven la calma, generan bienestar emocional, mejoran el humor.
Los “rituales” también producen dopamina, que está relacionada con los centros de placer del cerebro, los cuales proporcionan una sensación agradable y placentera para activar la motivación a la hora de realizar ciertas actividades, además de favorecer la atención, la memoria y la capacidad para resolver problemas.
También se produce la oxitocina, conocida como la hormona del amor, que es la encargada de segregar sustancias químicas cuando se dan o reciben mimos, caricias o abrazos, tenemos a la epinefrina, hormona de la acción, o como la conocemos comúnmente, adrenalina. La liberación de esta hormona se produce cuando tenemos contactos humanos amables.
Finalmente la melatonina es una hormona que está relacionada con el sueño, y se produce, sobre todo por la noche y se reduce a lo largo del día.
Todo esto quiere decir que el bienestar que producen todas esas prácticas de fin de año, no son fruto de la imaginación, (y por supuesto no son predicciones al futuro), sino el resultado de que nuestro optimismo libera esas hormonas que nos ayudan a ser felices.
Porque como aquí he dicho una y otra vez: vinimos a este mundo sólo para ser felices, y lo que hagamos o dejemos de hacer nos permitirá ser felices todos los días. Ése es mi deseo para usted y sus seres queridos en 2025.