Los años pasan
Poca gente domina el arte de saber envejecer. Duque de la Rochefoucauld Mi querido viejo: durante más de diez años hemos conversado en esta columna; para mí ha sido una de las experiencias más gratas de mi vida, porque al llegar a la vejez he podido encontrar a ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Poca gente domina el arte de saber envejecer.
Duque de la Rochefoucauld
Mi querido viejo: durante más de diez años hemos conversado en esta columna; para mí ha sido una de las experiencias más gratas de mi vida, porque al llegar a la vejez he podido encontrar a cientos de queridos viejos que, de viva voz, en la calle, en el elevador, por teléfono o por correo electrónico han convertido a la columna Viejo mi querido viejo en algo hermoso que nunca imaginé.
No puedo sino dar gracias a la vida, querido viejo, por haber iniciado esta experiencia que ha enriquecido mis días, y mis noches, porque en medio de la noche pienso en algo que me han escrito e imagino el próximo artículo sabatino; y te agradezco, querido viejo, porque me lees y le das sentido a lo que escribo.
Y, al hacer un balance de lo que ha sucedido en estos años, doy gracias por la bendición de haber tenido unos padres como los que tuve, por la educación que recibí y porque hicieron felices mi infancia y juventud; gracias por la madre de mis hijos que no está con nosotros, por mis tres hijos que adoro, por mis cuatro nietos que iluminan mi corazón, y por Alicia, mi compañera de más de un cuarto de siglo que me volvió a la vida.
Todos pensamos, en un cumpleaños, cuántas velitas más vamos a apagar, pero es mejor que pensemos no en términos de años, sino de días; a nuestra edad es importante despertar cada día y agradecer a la vida; hay muchas formas de hacerlo, Alicia y yo hemos pensado repetir cada mañana lo que canta Juan Manuel Serrat: “hoy puede ser un gran día, y mañana también”.
Y es que podemos olvidar qué importante es estar aquí, hasta que recordamos a los pocos o muchos amigos y parientes que no pueden decir lo mismo, porque se adelantaron en ese camino, por eso no está mal regocijarse porque todavía late nuestro corazón ¡y nos emocionamos al ver a la persona amada!
¿Soy hoy más viejo?, no, no más que ayer o menos que mañana; creo que lo que cuenta es cuánta vida le pongo a cada día, creo que lo que cuenta es la satisfacción de cada noche cuando sabemos que las 24 horas fueron útiles, o gratas o productivas o simplemente felices.
Hoy no soy más viejo; mañana lo seré un día más. Una jornada más con Alicia mi compañera, esta noche, como muchas otras, iremos a cenar sabroso, a brindar por nuestro amor, y a continuar esa conversación ininterrumpida que comenzó el día en que ella me sedujo con una mirada de sus ojos color del tiempo.