“Lo difícil y duro que es ser Presidente”

Señor Presidente: Los medios de comunicación, esa hilera de reporteros “de la fuente” que siempre están cerca de usted, se han dado cuenta en estos meses que el tono de su discurso cambió, que lejos están aquellos días, después de la publicaciones de las Reformas, en que todo era miel sobre hojuelas y se pronosticaba todo el bienestar y la felicidad para el pueblo de México; sus palabras actuales tienen otro tono y, como ciudadano de a pie, lo escucho y lo entiendo

“No se puede de ninguna manera, lo que parece un enojo, a veces extendido de algunos (sic), nublar nuestra a vista a los avances y desarrollo que estamos teniendo; y no vaya a ser que por decisiones que los mexicanos tomemos… pasemos del enojo a la angustia y a la preocupación” (enero, 2018).

No, señor Presidente, no se nubla nuestra vista, pero las lágrimas de millones de mexicanos por el secuestro, desaparición y muerte de padres, hermanos, cónyuges, hijos, amigos, incluyendo las muertes de periodistas, de aspirantes a puestos de elección, nublan nuestra vista y nuestro corazón.

“¿Cómo poder comunicar, cómo poder compartir ante la sociedad estos avances?... ¿cómo hacer posible que se asimilen los logros y podamos desterrar lo que llaman este irracional enojo social?” (febrero, 2018).

Señor Presidente: El enojo social del que usted habla no se puede desterrar cortando listones en una nueva presa o un nuevo hospital, el enojo social se palpa en la calle, usted no lo puede palpar porque su vehículo no ha caído en un bache ni se ha quedado bloqueado por una manifestación ni ha perdido dinero porque su negocio es amenazado todos los días; el enojo social es el resultado del olvido de dos asuntos fundamentales: la seguridad de los mexicanos y el combate a la corrupción.

“Hay quienes quieren ver el vaso medio vacío y no logran apreciar los avances… eso es no querer ver o no reconocer lo que hemos logrado” (mayo, 2018).

Señor Presidente: Más de la mitad de los mexicanos estamos en el vaso medio vacío, porque la pobreza existe en más de 50 millones de compatriotas, porque las carencias existen en todo el país, basta asomarse a cualquier colonia o zona: Tepito, Tláhuac, Iztapalapa, etc., para comprobar que la calidad de vida dista mucho de ser la que se ofreció al inicio del sexenio, y esas carencias no nos permiten ver qué ventaja puede tener el que se construyan más de 100 rascacielos a lo largo del Periférico.

“Nos autoflagelamos, decimos que estamos mal y en un escenario crítico” (mayo, 2018).

Señor Presidente: Si algo tenemos como pueblo, los mexicanos sabemos disfrutar la vida; a pesar de los pesares, a pesar de las carencias, a pesar de las injusticias, de la falta de seguridad y de la afrenta que significa para todos la corrupción, los mexicanos amamos la vida, no nos autoflagelamos, los flagelos vienen de fuera, del gobierno, de los delincuentes, de los jueces venales, de la insalubridad y todo lo demás que usted conoce o debe conocer.

“No saben lo difícil y duro que es ser Presidente de la República, porque pesa en una sola persona tomar muchas decisiones” (mayo, 2018).

Creo, señor Presidente, que con esa frase se puede entender mejor lo ocurrido en el sexenio, porque usted siente que ser presidente significa que “es una sola persona la que toma muchas decisiones”, y creo que hay que revisar el concepto, porque un presidente no es un rey, un cacique o un dictador, un presidente es quien preside a un grupo de personas para que juntos trabajen por el bien del país, el presidente habla, pero también escucha, sugiere, pero también acepta, y eso se llama democracia; usted, como muchos antes que usted, ha manipulado a su gabinete, a las cámaras, a las procuradurías, al Cisen, a las Fuerzas Armadas, y un presidente no debe actuar así, por eso entiendo que sienta que es difícil y duro ser Presidente.

“A veces aspiramos a que muchos nos quieran, cuando la mayoría no se quiere a sí misma” (julio, 26).

No sé si eso es una confesión que puede explicar por qué se quejaba de “tomar muchas decisiones”, porque si forma parte de esa mayoría que “no se quiere a sí misma”, su sonrisa sería una sonrisa fingida y falsa.

El hecho es que su mandato terminará el primero de diciembre, y para más inri parece que ya terminó, porque las conferencias interesantes y las decisiones se toman en la calle Monterrey.

Yo creo que usted sí se quiere a sí mismo, pero el balance de su sexenio está ahí: Por un lado, las cifras, las carreteras, la modernización de las estructuras, los progresos económicos, y por el otro, la pobreza, la marginación, los muertos, las desapariciones, los fraudes, la corrupción; todo esto seguramente está en su mente, sobre todo, teniendo muy presente la sentencia: “El hubiera no existe”, que seguramente llena sus pensamientos, pero pronto ya podrá descansar de tener a todo un país sobre sus espaldas como un moderno Atlas, aunque no sé si podrá dormir porque creo que habrá más de un esqueleto guardado en el clóset.

Médico y escritor

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