“Las personas que tartamudean no son inteligentes”
MITO“Las personas que tartamudean no son inteligentes”. Una de las maravillas del ser humano es la capacidad de expresar sus pensamientos y sus deseos con palabras; a diferencia de los animales, que sólo emiten sonidos diversos, el ser humano, desde pequeño, ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
- MITO
“Las personas que tartamudean no son inteligentes”.
Una de las maravillas del ser humano es la capacidad de expresar sus pensamientos y sus deseos con palabras; a diferencia de los animales, que sólo emiten sonidos diversos, el ser humano, desde pequeño, articula sonidos para crear palabras y éstas forman su lenguaje.
Algunos individuos tienen un problema para articular el lenguaje y surge lo que se llama tartamudez o disfemia, que es un trastorno de la fluidez del habla que se caracteriza por una expresión verbal interrumpida en su ritmo de un modo más o menos brusco.
- CONSECUENCIA
Las consecuencias de la tartamudez se notan en especial en la escuela, cuando un alumno no puede articular sus palabras y tropieza, lo que bloquea la fluidez del discurso y es duramente criticado por sus compañeritos, que señalan que no es inteligente porque tartamudea..
- REALIDAD
No existe ninguna relación que vincule la tartamudez con la inteligencia.
Las personas que tartamudean saben lo que quieren decir, pero tienen dificultades para decirlo. Por ejemplo, pueden repetir o prolongar una palabra, una sílaba, una consonante o una vocal, o bien, es posible que hagan pausas mientras hablan porque han llegado a una palabra o sonido problemáticos.
La tartamudez es común en los niños pequeños, como parte normal de aprender a hablar. Es posible que los niños tartamudeen cuando sus capacidades del habla o del lenguaje no se han desarrollado lo suficiente como para seguir el ritmo de lo que quieren decir. La mayoría de los niños superan este tipo de tartamudeo, denominado tartamudeo del desarrollo.
Sin embargo, a veces, la tartamudez es una afección crónica que persiste hasta la adultez. Este tipo de tartamudez puede afectar la autoestima y la comunicación con otras personas. Algunos de los síntomas de la tartamudez pueden incluir los siguientes: dificultad para comenzar una palabra, frase u oración, prolongación de una palabra o sonidos dentro de una palabra. Repetición de un sonido, sílaba o palabra, breve silencio para ciertas sílabas o palabras, o hacer una pausa antes o dentro de una palabra, usar sílabas adicionales, como “ehm”, en caso de dificultad para continuar con la siguiente palabra, tensión excesiva, rigidez o movimiento de la cara o la parte superior del cuerpo al pronunciar una palabra, ansiedad por hablar, capacidad limitada para comunicarse efectivamente con otras.
Al tartamudear puede ocurrir lo siguiente: parpadeo rápido, temblor de los labios o la mandíbula, movimientos o gestos inusuales de la cara, a veces denominados tics faciales, movimientos de la cabeza o apretón de puños.
Quienes tartamudean pueden beneficiarse con tratamientos como la terapia del habla, la lectura en voz alta para coordinar los movimientos de la boca con el texto que se está leyendo y, en casos especiales, un tipo de terapia de la salud mental, denominada terapia cognitivo conductual.
Es importante que los padres ayuden a superar este problema al niño, porque en la vida adulta puede afectar sus relaciones sociales.