Las mañaneras, puro relajo

Frente a ese relajo es poco lo que se puede hacer, porque se cierra la conversación a veces de manera abrupta con mentiras, ofensas, descalificaciones y no hay posibilidad de réplica

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Al llegar al seminario Medicina y Salud de la Facultad de Medicina, sin querer escuché la conversación de dos jóvenes, y uno de ellos dijo: —las mañaneras son puro relajo.

Y eso me llevó al archivo de la memoria, porque cuando viajé a estudiar a Francia en 1967, el único libro que llevé fue Fenomenología del relajo, de Jorge Portilla; después seguí atento a la influencia de Portilla en los escritores mexicanos y conservo varios ensayos que hablan de lo que es el “relajo”.

“El relajo es una negación pura y simple, de la realidad, sin salidas, sin movilidad, sin perspectivas al futuro”; el relajo “niega” o “aniquila” la realidad, y “cancela la respuesta normal frente a un problema, desligándose del compromiso de su realización”.(*)

Relajo es lo que el señor Presidente ha mostrado cuando se apersona cada madrugada, habla, habla sin cesar, suspende el diálogo con cualquier interlocutor y cancela la oportunidad de aclarar puntos, cifras o proyectos.

Vivimos un año de relajo; lo que alguien le muestra con cifras duras no es cierto, porque él ”tiene otros datos”; las denuncias de errores y equivocaciones son falsas porque quien las hace “es fifí y neoliberal”; las advertencias de las agencias calificadoras sobre la economía son “inventos de las agencias neoliberales”; las acusaciones de corrupción en su gabinete son falsas; las violaciones a las leyes con asignaciones directas “no son ciertas”; la selección de colaboradores es un simple relajo: él prefiere 90 por ciento de honradez y 10 por ciento de preparación, y cuando sonríe sarcásticamente y se burla de quien lo cuestiona, convierte la sesión en un relajo, relajo, porque el señor Presidente “cancela la respuesta formal y se desliga del compromiso de su realización”.

Frente a ese relajo es poco lo que se puede hacer, porque se cierra la conversación a veces de manera abrupta con mentiras, ofensas, descalificaciones y no hay posibilidad de réplica; los comentarios, análisis, evaluaciones, juicios sobre sus acciones, proyectos y dislates se publican en los medios de comunicación, en las redes sociales, en los escritos, declaraciones y foros de los analistas, intelectuales, empresarios y expertos, pero no llegan a nada porque en Palacio Nacional todo es un relajo.

Relajo y simulación es decir que el huachicol está controlado, relajo es ofrecer un monumento para honrar a los delincuentes que sabotearon un ducto, relajo, mentira y desinformación fue lo ocurrido después de la liberación del hijo de El Chapo Guzmán; relajo es decir “abrazos y no balazos” cuando mueren cien mexicanos cada día, relajo decir que se respetarán los derechos humanos y sacar a macanazos a los migrantes de Centroamérica, relajo, distracción, chacota, indigna de un jefe de Estado.

Relajo son las irrisorias decisiones del señor Presidente en relación al avión presidencial, relajo, relajo que pretende desviar la atención de los problemas que están ahí desde el primer día: inseguridad, depresión económica, ausencia total de planes y proyectos realizables; relajo es rechazar un encuentro con los integrantes de la Marcha por la Paz porque “se puede dañar la investidura presidencial”.

Debido a ese relajo no hay todavía un plan concreto para enfrentar la mayor ola de delitos de que se tenga memoria; por ese relajo la Secretaría de Gobernación se contradice con la de Relaciones Exteriores; por ese relajo los ineficientes subsecretarios de Salud mienten en asuntos de abasto de medicamentos y sin vergüenza alguna acusan y calumnian a funcionarios y directores de hospitales; las mañaneras son un relajo, y eso afecta gravemente a México.

Es poco lo que se puede hacer frente al relajo donde quiera que surja, —lo dice Jorge Portilla—, y los partidos políticos tienen hoy poco que ofrecer; lo único que no es aceptable es que permanezcamos en silencio frente a todo este relajo; por eso los ciudadanos libres, con firmeza y dignidad seguiremos exigiendo por todos los medios la verdad y la justicia; no más inseguridad, no más muertes, “la justicia no es un show”, dice Sicilia, y como muestra de nuestro amor a México estaremos esta mañana en la Marcha por la Paz, que irá de la Estela de Luz a Palacio Nacional; allá nos vemos.

*Rafael Barajas El Fisgón, 2003

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