Se juntan las tareas de la señora Presidenta

Tenemos que trabajar duro para consolidar nuestros proyectos de nación.

La noticia recorrió todas las redes desde la madrugada del día 22: El Mencho fue detenido y muerto, lo que significaba una vuelta de 180 grados en la lucha contra el narco porque, apenas unas semanas antes, la señora Presidenta se había negado terminantemente a declarar la guerra contra los cárteles porque eso era “contra la ley”.

Y mientras todo el país se vio envuelto en una ola de violencia, destrucción, saqueo y muerte, surgieron muchas preguntas: ¿qué ocurrió? ¿cambió de opinión?, ¿fue presionada por Trump?, haya sido como haya sido, la captura y muerte del narco más temido cambia por completo el panorama del país y nada será igual de hoy en adelante.

Cuando se revisan las posesiones: ranchos, casas, comercios, etcétera, de El Mencho se puede tener una idea de la magnitud del poder de éste, que es uno de los narcos, y nos preguntamos por qué pasó tanto tiempo sin que fuera detenido.

Pero después nos preguntamos, ¿y los otros cárteles?, sabemos que hay muchos grupos, grandes y pequeños, que roban, asaltan, extorsionan, secuestran, torturan y matan a los mexicanos.

¿Va a seguir la lucha contra los cárteles?, ¿aceptará la ayuda de Estados Unidos?, si eso fuera cierto, contará con el apoyo incondicional de los ciudadanos, porque no queremos vivir con miedo ni queremos heredar a nuestros hijos un país en llamas.

Por eso pienso que se juntan las tareas para la Presidenta, ya que, como heredera del señor que ya se fue, tiene que obedecer los mensajes que llegan desde La Chingada; imagino la rabia, casi la locura de ese señor que vio destruido para siempre su proyecto de abrazos, no balazos, y no puede hacer. nada para defender a sus amigos de los otros cárteles, mientras la señora Presidenta tendrá que enfrentar a los delincuentes y al mismo tiempo emprender la labor de limpieza del país, y trabajar en los muchos frentes que requieren atención: economía, salud, comunicaciones, etcétera, así como lidiar con los miembros de su partido que le llenan de piedritas el camino.

Por todas estas razones, es lógico ver a la señora titubear en las mañaneras, perder la paciencia y reconvenir a los ciudadanos que le hablan, es triste ver en las noticias y en las redes caricaturas de la señora Presidenta desesperada al no encontrar la forma de superar todos estos problemas.

Pero, además, tiene por delante la reforma que puede hacer que Morena se convierta en el partido único y que nuestra democracia muera de inanición, con lo que los sueños de aquel que ya no está serán realidad, seremos un pobre país sumido en una dictadura y sin posibilidades de recuperación; su papel en la elaboración de esta reforma no es marginal, y ahí también sufre cuando se da cuenta de las consecuencias que tendrán todos esos cambios en la vida de los mexicanos.

Con todos esos encargos en la mente, es entendible que la señora Presidenta piense en más de una vez en cancelar las mañaneras que sólo le causan problemas; basta verla en las mañaneras, en la forma como llega al Salón Tesorería, arrastrando los pies, con la mirada perdida, y con una mueca que pretende ser sonrisa.

Estamos viviendo algo cada día más grave: la desaparición de principios y valores en toda la sociedad, con agresiones cotidianas que registran los noticieros, mientras vemos cómo los políticos de todos los partidos violan las leyes y roban al país, mientras personajes como Omar García Harfuch y su equipo luchan para enfrentar y detener a los delincuentes.

Soy optimista irredento, y amo a México con el corazón, por eso volteo hacia el otro lado de la cancha nacional, y veo con alegría la creación de grupos de oposición cada vez más sólidos y con propuestas de gobierno que pueden cambiar realmente el camino de nuestro país.

Tenemos que trabajar duro, consolidar nuestros proyectos de nación, y hacer lo que sea necesario para que México vuelva a ser el país que  queremos; usted, estimado lector, ¿qué hará para contribuir a consolidar nuestros proyectos?

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