¡Eres muy crítico!

Después de doce meses los planes y proyectos siguen en veremos, el Presidente sigue culpando al pasado, cuando el estancamiento económico, los miles de delitos, las pifias y las carencias son de su sexenio

— Oye amigo, te has vuelto muy crítico de la situación que guarda el país, no recuerdo que fueras tan crítico de los problemas nacionales en otros años.

— Te equivocas, estimado amigo, mi primera contribución que apareció en un diario en primera plana fue una dura crítica a la declaración de don Ricardo García Sainz, entonces director el IMSS, días después del temblor de 1985: él ofreció construir “un Centro Médico de seis mil camas para atender a toda la población del país”, lo cual era aberrante, lo critiqué y afortunadamente nunca se concretó.

— Pero ahora no te das cuenta de los puntos positivos que tiene la actual administración.

— ¿Y cuáles son esos?, tú votaste por Morena y me has comentado que algunas decisiones del señor Presidente te llaman la atención y estás desconcertado; mira, como todos los mexicanos, yo quiero que haya seguridad y tranquilidad para todos, que los errores de otros gobiernos —que también denuncié—, se corrijan, que la impunidad y la corrupción desaparezcan en todos los niveles, que se cumplan las leyes, que los delincuentes sean detenidos, juzgados y condenados, que México siga creciendo económicamente y disminuya la brecha tan grande entre las diversas capas de la población, que el país tenga el mejor sistema de salud, que la ciencia y la tecnología, la cultura, el turismo, incluso el deporte sigan avanzando como ocurrió por años, pero no negarás que este año fue un año perdido.

— Pero es que apenas está iniciando el sexenio, tenemos que tener paciencia.

— Sí, pero después de doce meses los planes y proyectos siguen en veremos, el Presidente sigue culpando al pasado, cuando el estancamiento económico, los miles de delitos, las pifias y las carencias son de su sexenio; esa excusa ya no sirve y muestra la falta de un verdadero plan nacional con bases, proyectos, acciones por realizar, responsabilidades y formas de evaluación.

— Bueno, tengo que reconocer que en el gabinete hay personas que parece que no están a la altura del cargo.

—Y eso tiene una razón: el Presidente afirmó que necesita individuos con 90 por ciento de honestidad y 10 por ciento de capacidad, y eso es válido para un cuidador de coches o un empleado del servicio de limpia, pero no para quien tiene la responsabilidad de manejar miles de millones de pesos, tomar decisiones jurídicas vitales, desarrollar la economía moderna con cuidado del medio ambiente o cuidar y preservar la salud de 120 millones de mexicanos.

— ¿Entonces, crees que pronto cambiará el gabinete?

— Creo que no por dos razones, el señor Presidente es necio y terco, “esta mula es mi macho”, y por eso conserva a ineptos, ocurrentes, mentirosos o corruptos de su equipo, pero también creo que el asunto no es de personas, sino de un proyecto de nación que no quiere decir su nombre.

— ¿Qué quieres decir con esto?

— ¿No te dice nada el ataque y casi secuestro de los poderes Legislativo y Judicial?, ¿y la crítica al INE, la pulverización de la CNDH, la descalificación y desprecio a las instancias de la sociedad civil?, este acaparamiento absoluto del poder tiene un nombre: dictadura, que incluye la negativa frente a la petición de diálogo de expertos de diversas disciplinas que buscan el beneficio de la nación,  que no sólo cierra las puertas al diálogo, sino que también se acompaña de descalificaciones, y como el Presidente tiene el monopolio de la palabra cada mañana, hasta ahora ha anulado cualquier posibilidad de diálogo.

— Bueno, la noticia de que ya se aprobó el T-MEC hará que las cosas mejoren.

— Cierto, pero es irónico y contradictorio: el señor Presidente, que cada mañana fustiga a los neoliberales, firmó el acuerdo de libre comercio más neoliberal del mundo, T-MEC, y quiere que los inversionistas lo apoyen, pero al mismo tiempo les cierra las puertas a los inversionistas en áreas de desarrollo sustentable, ciencia, energía, turismo y otras.

— O sea, que seguirás criticando...

— No, seguiré analizando lo que ocurre y escribiendo mi verdad, y espero que acabe el enfrentamiento —por demás estéril— entre buenos y malos, y surja un diálogo constructivo, respetuoso y democrático para que México sea el país que todos deseamos.

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