El ejemplo de los Juegos Olímpicos

Querido viejo: estoy seguro que en estas semanas tuviste la ocasión de presenciar la magnífica inauguración de los juegos Olímpicos de París, y luego las competencias en las que los atletas se juegan el todo por el todo, espectáculo maravilloso de salud, bienestar, ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Querido viejo: estoy seguro que en estas semanas tuviste la ocasión de presenciar la magnífica inauguración de los juegos Olímpicos de París, y luego las competencias en las que los atletas se juegan el todo por el todo, espectáculo maravilloso de salud, bienestar, fuerza y determinación de triunfar.

Como recuerdas, en la Grecia antigua hubo una batalla en la ciudad de Maratón, y los atenienses temían perderla, no había comunicaciones y fue un viejo soldado, Filípides, quien viajó corriendo 42 kilómetros para informar que Atenas se había salvado; de ahí nació en el siglo XIX la idea de reiniciar los Juegos Olímpicos.

Admiramos a los atletas, pero también podemos asomarnos a los campeones viejos, como Ron Romano que corre todos los días y tiene 78 años, Roy Englert, a los 97 sigue corriendo todos los días, Betty Goedhart, de 86 años camina 10 a 12 kilómetros diarios. Y tú conoces, querido viejo a amigos tuyos que son activos a pesar de llevar muchas primaveras a cuestas. Yo en lo personal he tenido el placer de conocer a compañeros de caminata y carrera que me sorprenden por su tenacidad y determinación, “aunque pasen y pasen los años”.

Pero lo que quiero comentar contigo es el maravilloso ejemplo que esos atletas, que viven sólo para mejorar sus marcas y lograr triunfos, nos dan a nosotros los viejos, y por eso pienso en que nuestra ciudad es el escenario de una especie de Olimpiada ciudadana

¿Qué quiero decir?, que en nuestra ciudad como en muchas, en las mañanas hay cientos de hombres, mujeres y niños caminando o corriendo, en la calle, en los jardines, en las áreas con espacios amplios, y que solos o con sus perros, hacen ejercicio y mantienen una buena salud al paso de los años.

Y como un día comenté aquí, tanto en México como en todo el mundo, los mejores “entrenadores” son los queridos perros, porque sacan a sus amos a caminar o a correr, a hacer ejercicio y olvidar las sábanas, y merecen reconocimiento.

¿Y tú cómo estás, querido viejo? a nuestras edades el ejercicio cotidiano es fundamental para seguir gozando de la vida. Cuida tu salud, camina, trota, nada, etcétera, y te sentirás como rey. Te aconsejo que tengas tu “olimpiada personal”, fíjate una meta: 10 minutos, 2 km, etcétera y triunfa cada día.

Después de todo, Filípides nos dio ejemplo hace cientos de años, y los atletas de París lo confirmaron. Además, disfrutamos la inmensa voz de Céline Dion, y no nos interesan los desfiguros que algunos idiotas hicieron para lucir sus vergüenzas.

Seamos olímpicos y disfrutemos el ejercicio, querido viejo.

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