De humanismo y humanistas

Humanismo cuando desde los primeros días dejó sin atención médica a más de 15 millones de mexicanos al cancelar el Seguro Popular?, ¿humanismo cuando el programa para enfrentar covid-19 dejó más muertos que en cualquier país?

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

El humanismo, en el sentido amplio, significa valorar al ser humano y la condición humana, está relacionado con la generosidad, la compasión y la preocupación por la valoración de los atributos y las relaciones humanas. El humanismo democrático es una filosofía universal que orienta la manera de formar al hombre enfatizando su capacidad para interpretar y entender la realidad que lo rodea, para ello determina como base fundamental la condición humana, así como los niveles de adecuación del individuo con su medio.

Si quiero hablar del humanismo no es porque sea erudito o experto en el tema, pero lo que aprendí en la escuela, lo que he recibido de mis maestros, lo que he leído y lo que he vivido me permite afirmar que la esencia de una vida digna en sociedad está ligada al humanismo de la colectividad, gracias a lo cual todos sus miembros respetan la vida y opiniones de los demás, y de ese intercambio de ideas surge el desarrollo material, social y ético de la colectividad.

Y si hablo de humanismo es porque el señor Presidente, el pasado día 27, después de haber culminado una marcha en la que él fue el organizador, promotor, coordinador, actor principal y único orador, al final de su discurso en el Zócalo, exclamó: “Aun cuando lo fundamental son los hechos, no deja importar cómo definir el modelo de gobierno que estamos aplicando, mi propuesta sería llamarle “humanismo mexicano” (sic)

Y entonces, a pesar de mi ignorancia, me di cuenta que una vez más, el señor presidente cayó en lo que los ingleses llaman un oxímoron (combinación de dos palabras de significado opuesto), y es que nadie entiende por qué habla de humanismo mexicano siendo que el humanismo por definición es universal.

Y es que, en estos cuatro años, si algo ha tenido su administración ha sido la negación del humanismo.

¿Humanismo cuando desde los primeros días dejó sin atención médica a más de 15 millones de mexicanos al cancelar el Seguro Popular?, ¿humanismo cuando el programa para enfrentar covid-19 dejó más muertos que en cualquier país?

¿Humanismo cuando en lugar de hacer un programa para disminuir la delincuencia proclamó su sentencia abrazos, no balazos, por lo que tenemos el récord de asesinatos, desaparecidos y secuestrados?

¿Humanismo cuando ignora el cambio climático y sigue empecinado en envenenar a los mexicanos?, ¿humanismo cuando ataca la ciencia, la educación, las artes, la investigación y cierra el camino a cualquier forma de progreso cultural?

¿Humanismo cuando a pesar de las advertencias de los economistas, gasta hasta lo que no hay, aunque en los años venideros México sufra como nunca?

¿Humanismo cuando intenta destruir nuestro sistema electoral con su “plan B”, que más parece plan V, de venganza, vergüenza, villanía y vileza?

No, señor Presidente, lo suyo no es humanismo, humanismo es el de los maestros que quieren enseñar a pesar de no tener aulas, humanismo es el de los médicos que quieren atender a los enfermos a pesar de no contar con lo necesario, el de los comerciantes que siguen adelante a pesar de ser agredidos y amenazados, el de los agricultores que luchan contra el clima y los extorsionadores, el de las amas de casa que tienen que hacer milagros en el mercado debido a la inflación, el de millones de mexicanos que quieren seguir adelante; estos humanistas son los que lograrán reconciliar a nuestro México, hoy dividido; esos sí son humanistas, no presuma usted de lo que no es.

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