Contestatario
Y contestatarias son también las organizaciones civiles que se han multiplicado, grupos de hombres, mujeres, estudiantes, comerciantes y demás, que defienden sus derechos y exigen que cesen las agresiones y violaciones que han caracterizado a esta administración

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
No me sirve tan mansa, la esperanza.
Mario Benedetti
Hace unos días fue presentado un libro Contestatario, crítica, debate y propuestas sobre nuestra salud y las políticas públicas, redactado por Éctor Ramírez Barba, médico, político y escritor. Su trabajo en todos los órdenes es verdaderamente admirable, su presencia en la presente Legislatura es bien conocida, y en este texto analiza la salud, la corrupción, la economía, y otros temas de interés nacional. Su capacidad para abordar abierta y claramente esos temas y sus conclusiones, justifican en nombre el libro.
En el mundo real, en las relaciones humanas, en la política y en todos los lugares en los que hay comunicación humana, el contestatario tiene un lugar muy especial; no es un individuo que se queja o que habla sin pensar, no es un atacante furibundo de sus oponentes, es un ser humano que piensa, analiza, polemiza, se opone, protesta, pero siempre con razón y con razones, y ofrece una solución viable a lo que denuncia; la lectura del libro de Éctor Ramírez Barba lo comprueba, él es ejemplo de mexicano contestatario.
Porque, venturosamente hay en México en estas horas que no dudo en llamar aciagas, cada día más hombres y mujeres contestatarias, cuyas palabras, escritos y conferencias ilustran con claridad lo que ocurre en el país, denuncian los errores de esta administración, sus consecuencias a corto y largo plazo, señalan con precisión el momento en que vivimos, pero no se quedan en la queja, sino que presentan la o las soluciones que urgen para recuperar todo lo perdido en este sexenio.
Los contestatarios de hoy alzan gallardamente la voz, no son como dice Benedetti “una mansa esperanza”, sino que dignamente exponen sus razones y hablan fuerte. Entre los más conspicuos están quienes fueron miembros del gabinete original de 2018 y renunciaron después de señalar los errores del presidente: Carlos Urzúa, Javier Jiménez Espriú, Santiago Nieto, Germán Martínez, Tatiana Clouthier, Julio Scherer y un total de más de hoy 50 exfuncionarios.
Hay más contestatarios ampliamente conocidos: Cuauhtémoc Cárdenas, Francisco Labastida, Carlos Salazar, Clara Jusidman, Patricia Mercado, Diego Valadés, Dante Delgado, Salomón Chertorivski, Roger Bartra, Patricia Galeana, Ángel Gurría, Francisco Bolívar Zapata, Fernando Gabilondo, María Elena Medina-Mora, Francisco Barnés, José Woldenberg, y muchos más, todos han hablado clara y contundentemente sobre los fracasos de la 4T.
Y contestatarias son también las organizaciones civiles que se han multiplicado, grupos de hombres, mujeres, estudiantes, comerciantes y demás, que defienden sus derechos y exigen que cesen las agresiones y violaciones que han caracterizado a esta administración.
Todos debemos ser contestatarios, porque México corre peligro de convertirse en una dictadura dura y sanguinaria como las de Cuba, Nicaragua o Venezuela; tenemos que alzar la voz de alerta que llegue a todos los ciudadanos, a los que perdieron a un familiar por la violencia o por la pandemia, a los que perdieron su empleo o su negocio, a los que viven en zozobra por el peligro inminente de muerte en cualquier esquina. La convocatoria nacional a acudir el próximo 26 a una manifestación en defensa del INE —que se hará en ciudades de todo el país— mostrará que “somos más los buenos”, y defenderemos la libertad, la democracia, y todo lo que tanto trabajo nos ha costado construir para vivir dignamente.
Y usted, estimado lector, sabiendo lo que ocurre, ¿es también contestatario?; nos veremos el día 26.