¿Los gorditos viven menos?

El único responsable de ti y de tu salud, eres tú mismo, y eso es muy bueno.

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

“De limpios y tragones están llenos los panteones”.                                                         

                Dicho popular.

Mi querido viejo: hemos hablado aquí de muchos factores que nos permiten vivir nuestros años viejos de manera satisfactoria, y creo que cada vez más viejos como tú están convencidos de que cada uno es responsable de su salud, de sus achaques y de lo que ocurra.

Porque respeto las creencias o los dichos populares que el echan la culpa de todo al Señor:

“Matrimonio y mortaja, del cielo baja”, pero creo que el Señor está muy ocupado como para estar pendiente de lo que comes y bebes, de las buenas o malas costumbres que tienes, y de los peligros que te pueden acechar; viéndolo bien, el único responsable de ti y de tu salud, eres tú mismo, y eso, pensando positivamente, es muy bueno.

Porque eso que ahora se llama “el cuidado de sí” significa que, de una forma o de otra, lo que ocurre en nuestros años, sobre todo en estos años viejos, es consecuencia de lo que hayamos hecho en la infancia y la juventud, de la forma como cuidamos nuestra salud en la edad adulta y de la manera en que hoy vivimos.

Y ya desde hace cientos de años, un escritor muy observador, Anthélme Brillat Savarin, escribió un libro: La fisiología del gusto, que apareció en 1826, sobre muchos temas relacionados con la alimentación; en ese libro él señalaba la importancia de la vista, el olfato, el oído, el tacto y en particular el gusto, para poder disfrutar tanto la comida de todos los días como un suntuoso banquete.

Billat Savarin no fue médico, pero su cuidado al observar lo que lo rodeaba le permitió escribir sentencias que son inolvidables: “los animales pacen, el hombre come, pero únicamente sabe hacerlo quien tiene talento”.

“Dime lo que comes y te diré quién eres”, “los que tienen indigestión o los que se emborrachan no saben comer ni beber”, “quien come en demasía, vivirá poco”.

¿Qué te parece, querido viejo?, un hombre que no leyó a Hipócrates que escribió: “La muerte súbita es más común entre los que son gordos que entre los que son delgados”, pero sabía observar y se dio cuenta de que quienes comen mucho y sufren eso que llamamos obesidad, por lo general enferman antes que los demás y su vida es corta; esto lo confirma la medicina actual que nos dice que la obesidad es la causante de muchas enfermedades en todos los órganos, porque puede ocasionar embolia cerebral, insuficiencia respiratoria, infarto del miocardio, lesiones en el hígado y en los riñones, además de problemas en huesos y articulaciones; las cifras son tan impresionantes, estimado viejo, que hoy, tres de cada cuatro camas de hospital están ocupadas por individuos que tienen una enfermedad relacionada con la obesidad.

Los excesos son enemigos de la buena mesa y la buena salud, y tú sabes bien lo que comes, alimentos sanos, sabrosos, ¡no papillas o chopitas!, no hagas caso de quienes hablan de que a nuestras edades no podemos comer esto o lo otro, come y mastica bien, come con calma, sin prisa, hidrátate bien con agua o con vino (si un médico te prohíbe el vino, ¡cambia de médico!), y disfruta cada día.

Porque quienes han abusado de los alimentos y las bebidas, al llegar estos años tendrán no sólo obesidad, sino varios achaques o enfermedades, y posiblemente vivirán poco; estoy seguro que recuerdas a algún compañero o amigo que “no tenía llenadero”, como decía mi tía, y ya no está con nosotros.

Sí, los gorditos viven menos, por lo que hay que comer bien, sabroso, suficiente y nada más.

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