Mujeres “Yo, S.A.”
La imagen de la mujer sumisa, dedicada sólo a tener hijos y a obedecer al marido cambió.

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Mi querido viejo; como te has dado cuenta en estos años en que semanalmente me comunico contigo, casi siempre hablo a los viejos, y pocas veces me dirijo a las queridas viejas, mujeres maravillosas que están cambiando la idea que por siglos tuvo el mundo acerca del papel de la mujer en todas las etapas de la vida.
Desde tiempos inmemoriales, la mujer era considerada inferior, se negó por siglos que tuviera alma y se le prohibió el derecho de aprender, no se aceptaba que fuera a la escuela y menos que hiciera estudios superiores; los trabajos y esfuerzos de aquellas mujeres pioneras en literatura, pintura, medicina, etcétera, son muestra de la oposición que enfrentaban para tener un lugar en el mundo.
Esto ha cambiado poco a poco, y debemos reconocer que, aunque falta mucho, hoy hay mujeres en todos los ámbitos de la vida: científicos, políticos, diplomáticos, militares, y demás; la imagen de la mujer sumisa, abnegada, dedicada sólo a tener hijos y a obedecer al marido sin chistar cambió y eso lo podemos ver todos los días.
Pero… ¿qué pasa con las mujeres que liberadas hicieron sus vidas y trabajaron en lo que les gustaba y ahora se acercan a los 50 o 60 años? Un espléndido artículo que me envió Carmelita, mi hermana querida, habla de eso y quiero copiarlo en parte.
“Algunas (mujeres) se fueron a vivir solas, otras estudiaron carreras que siempre habían sido masculinas, algunas estudiaron una carrera junto con la de sus hijos, fueron periodistas, atletas o crearon su propio ‘Yo, S.A.’...”
“Estas mujeres nacidas en los años 50 y 60 tienen su propia vida y ya no viven a través de sus hijos, su camino no ha sido fácil y lo van diseñando cotidianamente”.
Y el texto sigue: “por lo general, están satisfechas con su estado civil y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo; raramente se deshacen en un llanto sentimental; ninguna se pone a llorar cuando pierde, sólo reflexiona, toma nota a lo sumo…y a otra cosa; estas damas… comparten la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada, compiten en otra forma, cultivan su propio estilo… no sueñan con tener la figura torneada de una vedete, en lugar de eso saben la importancia de una mirada cómplice, una frase inteligente o una sonrisa iluminada por la experiencia”.
Como puedes ver, querido viejo, el escritor está describiendo claramente a las queridas viejas que leen esta columna, la comparten con sus amigas y siguen viviendo plenamente.
El texto que recibí dice que esta edad aún no tiene nombre, pero si tú recuerdas, cuando escribí acerca de los sesentones, dije que se podrían llamar “Sexalescentes”.
Termino el texto: “antes las de esa edad eran viejas y hoy ya no lo son, están plenas física e intelectualmente… son gente de 50, 60 y 70 que hoy celebra el sol de cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo, hacen planes con su propia vida, no con la de los demás”.
Me encantó ese concepto de “Yo, S.A.” es decir, yo no dependo emocionalmente de nadie, y vivir sola hace que esas mujeres tengan una vida plena y feliz, ¡enhorabuena, queridas viejas que tienen su propio Yo.S.A.!
Médico y escritor
raalvare2009@hotmail.com Facebook: Bien y de Buenas – Rafael Álvarez Cordero