Caídas y tropezones

Podemos caernos no sólo por resbalones, sino también por debilidad e inestabilidad.

Una onza de prevención es mejor que una libra de curación .

                                                                                O.W.Holmes

Mi querido viejo: comienza el año y tu recuerdas el viejo refrán “enero y febrero, desviejadero”, porque tradicionalmente, en los meses fríos del invierno es más frecuente que los viejos y viejecitas —aunque también los jóvenes— padezcan problemas bronquiales y pulmonares, y como decía mi abuela: “De una pulmonía ‘cuata’ nadie se salva”.

Eso es cierto sólo en parte, porque ahora contamos con muy buenos tratamientos para las bronquitis, pulmonías, etcétera, tanto en antibióticos como en terapias respiratorias, que hacen menos grave el asunto; eso no obsta para que tú, mi querido viejo, cuides tus pulmones, te alimentes bien, tomes suficientes líquidos, te protejas del frío con buena ropa y evites estar mucho tiempo a la intemperie, lo que puede causar problemas.

Pero ahora quiero hablar de algo que puede ocurrir en cualquier época del año, debido a que una persona que quiero mucho tropezó en la escalera, perdió el piso y el golpe le fracturó la cabeza del fémur.

Estos problemas, caídas y tropezones, son graves a cualquier edad, pero más cuando por los años nuestros huesos pueden estar más frágiles y romperse en las zonas más delgadas —como el cuello de la cabeza del fémur—, lo que amerita una intervención quirúrgica, que afortunadamente ahora es algo confiable y tiene muy buenos resultados.

En el caso de mi admirada amiga, ése fue un verdadero accidente, imprevisto, porque ella es una mujer sana, que como esposa tradicional del siglo pasado tuvo muchos hijos y a todos los educó maravillosamente, pero como querida vieja del siglo XXI es activa, viaja con frecuencia a Morelia, Guadalajara y otros lugares a ver a sus hijos y nietos, es optimista y hace ejercicio, y es además consumada artista, ya que toca el piano todos los días; fuerte a sus ochenta y pico de años (ojo: a las mujeres nunca les debes preguntar la edad, porque no siempre te dirán la verdad, pero sobre todo porque las mujeres son bellas a cualquier edad, pregunta poco elegante y una pérdida de tiempo); decía, a sus años es ejemplo de lo que esperamos y deseamos para todos los viejos del mundo: salud, sonrisas, optimismo y alegría de vivir.

Pero en fin, mi amiga ya está operada, está tranquila y pronto reanudará sus actividades, pero eso me lleva a recordarte la manera de evitar, en lo posible, los riesgos que pueden ocasionar accidentes, tanto en casa como en la calle.

¿Cuáles son los peligros en casa?, los pisos flojos, duelas sueltas, tapetes resbaladizos, desniveles en el piso, objetos tirados (ojo si hay nietos); escaleras sin barandales, baños y tinas sin protección. ¿Y en la calle?, desde la salida de casa, puede haber losetas flojas, desniveles en las banquetas o en la acera, objetos tirados, etcétera.

¿Qué debemos hacer, querido viejo?, haz una revisión de tu casa como si fueras un inspector de sanidad que quiere buscar y encontrar problemas, imagínate dónde puede haber un obstáculo, una zona resbaladiza, dónde falta un sostén para evitar una caída, etcétera, y cuando estés ya tranquilo, disfruta tu casa.

Pero, además, debes recordar que los viejos podemos tener otro tipo de caídas, no sólo por resbalones o por tropiezos, sino también por debilidad e inestabilidad, que son consecuencia de una mala alimentación, falta de ejercicio físico y depresión, por eso cuida tu cuerpo, querido viejo, nadie quiere ni caídas ni tropezones, y todos queremos estar sanos todos los días de nuestra vida.

                Médico y escritor

                Raalvare2009@hotmail.com

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