Nuevas realidades V. La intención

La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien.  

José de San Martín

La intención es la determinación de la voluntad hacia un fin. La intención se refiere al propósito o meta que una persona busca alcanzar al realizar una acción. En la actualidad, la intención es relevante porque influye en el comportamiento humano y en la toma de decisiones, y porque determina el significado real detrás de las palabras y acciones de una persona. De ahí que la intención sea catalogada como un término multifacético y relevante en varias disciplinas relacionadas con la conducta humana.

El punto importante de la intención en esta nueva realidad que vivimos se relaciona con la coherencia y el estado de consciencia con el que las personas eligen sus acciones. Esto no sólo hace referencia a lo que hacen o dicen, sino a lo que deciden, ya sea relacionado con su pensamiento, sus emociones, las consecuencias de sus acciones, o el cómo deciden vivir y vivirse. 

Hoy la intención se implica más allá de los ámbitos en los que fue común. Hoy se espera que exista algo más fuerte y arraigado en esas decisiones que se toman que el simple deseo o el instinto más primario. Hoy se espera que las decisiones que tomemos estén alineadas a un propósito de vida, y éste, a su vez, a un conjunto de pequeñas intenciones coherentes que nos permitan, en su globalidad, alcanzar ese bien mayor que hemos elegido libremente y que refleja eso a lo que profundamente aspiramos.

Por eso la intención como término va más allá en esta actualidad, porque ya no sólo se trata de una buena o mala intención detrás de la acción, ya no se trata de un término relacionado con los demás, sino con uno mismo y su manera de ser en su propia vida. Ya no se trata de lo que pueda haber detrás de lo que hagamos hacia los otros, sino que la intención se enfoca en quién nos convierte a nosotros esas acciones, esas palabras, esa forma de pensar, de sentir de vivir, de desear, de hacer o de dejar de hacer.

Éste es el cambio cuántico de este término: el nivel de conciencia. Ya no se habla de sí aquella intención con el otro ha sido buena o no, sino en quién lo convierte esa acción. Ya no se trata de un comentario mal intencionado, se trata de la persona, no de su acción. El cambio es fuerte porque deja de vincularse la acción a la conducta únicamente, para implicar al ser, a la persona como responsable de esa acción, ya no es entonces un comentario mal intencionado, una salida de tono meramente instintiva, sino una acción deliberada, movida y motivada por la voluntad y elegida conscientemente en detrimento de otro y, peor aún, en detrimento de uno mismo.

Por eso hablar de la intención hoy no es un término simple, que se utiliza en la planificación de la propia vida y destino personal, donde se busca un despertar de conciencia y responsabilidad de uno mismo en sus procesos de decisión. Hablar de intención ya no es para todos, sólo para quienes eligen vivir con un propósito propio y definido que les permita ese nivel de coherencia alineado con su aspecto más sensible, auténtico y genuino, ése que le permita alcanzar sus máximos y que implique en su vida cierta autodisciplina a favor de sí mismo. Vivir alineado a una intención coherente con un propósito de vida es eso: vivir enfocado a ser lo mejor que se pueda llegar a ser, porque se ha elegido dejar de ser consecuencia de la vida para ser hacedor de la misma.

Es elegirse en el autogobierno de uno mismo, no porque uno llegue a creerse superior a la media, sino porque elige elevar sus estándares de lo humano hacia un lugar que cree posible y mejor para todos. ésa es la belleza detrás de la conciencia, la claridad y la paz que ofrece el saber que uno hace lo mejor que puede y motivado por las razones correctas. La intención es esa pauta que ofrece la capacidad de priorizar lo importante, de medir y evaluar los avances, es también el elemento que solidifica el compromiso y la determinación para seguir adelante en una elección, es lo que dirige los siguientes pasos como un predictor de futuros, porque cuanto más fuerte es una intención de realizar un comportamiento específico, más probable será que se lleve a cabo… recuérdelo: ya no es sólo la decisión, sino en quién nos convierte. Como siempre, usted elige. ¡Felices realidades, felices vidas!

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