Decisión

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Es, sin duda, un inmenso orgullo ser mexicano, un gran país que, a pesar de sus gobernantes, sigue siendo maravilloso por su historia, cultura, legado, y un sinfín de atributos que, en mi caso personal, es un motivo de gran alegría haber tenido la suerte de haber nacido en esta patria.

Me identifico con quienes tienen ese mismo orgullo de su mexicanidad, mucho más aún con quienes, aun habiendo nacido en otro lugar del planeta tierra, pero con raíces y sangre mexicana, se siguen sintiendo felizmente mexicanos. Tal es el caso de la familia Jáquez, cuyos actuales representantes en el deporte, Jaime con el Heat de Miami en la NBA, así como Gabriela Jáquez, que el pasado domingo se coronó campeona del basquetbol de la NCAA, con el representativo de la universidad de UCLA, los famosos Bruins, con una actuación maravillosa.

Gaby Jáquez, al igual que su hermano, son descendientes de una familia deportista —por el lado del padre—, infinitamente felices de sus raíces mexicanas, por lo que los dos grandes exponentes del deporte de las canastas, Jaime y Gaby, han representado a nuestro país en competencias internacionales, a pesar de ser tercera generación nacida en Estados Unidos, es decir, son infinitamente mexicanos por decisión, pues sin problema alguno los dos podrían ser seleccionados de su país de nacimiento, pero por elección propia y amor a nuestro gran país, han preferido ser tricolores, algo a todas luces muy admirable.

Siempre me ha llamado la atención el que los que nacimos aquí quizá no ostentamos el mismo entusiasmo por la patria que los que añoran serlo, a pesar de haber nacido en otra nación, quizá por esa condición sienten mayor cariño por México, vibran más, ante la lejanía, por los valores culturales y el inmenso legado histórico, ya ni hablar cuando suenan las de José Alfredo Jiménez... se las saben todas.

Hay una veta interminable de deportistas nacidos de aquel lado que quieren representar a México, que anhelan ser dignos de portar los colores patrios, que vibran y sienten una inmensa alegría por todo lo que tenga que ver con el país de sus antepasados, tal es el caso de los Jáquez, que son una pequeña muestra de millones que podrían ser reculados, tal como ahora sucede con varios de nuestros seleccionados de futbol, para representar el país de sus amores.

Quizá es más fuerte, más sentido, ser mexicano por herencia y decisión propia que por nacer aquí.