¡No perder de vista a Taiwán!

El valor de establecer relaciones con Taiwán es aún mayor si reconocemos su talante democrático y que puede ser ejemplar para México.

Por Silvia Mercado A. PhD*

Como suele pasar con los amores de verano, tal vez a estas alturas pocos recuerden o quizá ni se hayan enterado de la visita de empresas taiwanesas a México para sumar inversiones en todo lo que tiene que ver con coches eléctricos amigables con el medio ambiente y eletromovilidad en mayo y junio pasados. Claramente, Taiwán está dando alto valor a que nuestro país ofrezca una industria automotriz robusta y de trayectoria, además de un nivel de producción de vehículos ligeros que va en crecimiento. Pero las buenas noticias no acaban ahí, Taiwán, siendo el principal productor mundial de semiconductores, eligió el país para localizar la planta de una de sus principales empresas de superchips (Foxconn); suceso clave ahora que el país asiático lleva la delantera global en la fabricación de chips de última generación y cuando su demanda crece exponencialmente debido al auge de la inteligencia artificial. Dicho esto, y justo ahora que se le quiere dar impulso al nearshoring, definitivamente es un socio comercial atractivo y estratégico. Sin embargo, más allá de todo lo ya expuesto, el valor de establecer relaciones con Taiwán es aún mayor si reconocemos su talante democrático y que puede ser ejemplar para México.

Taiwán, en sus apenas 35,970 kilómetros cuadrados (México es 59 veces más grande), se mantiene y crece en términos económicos no sólo ante la adversidad, sino frente a una amenaza bélica latente por parte de China. Pocos saben que Taiwán pasó en pocas décadas de ser una nación de perfil agrícola a ser una potencia global en tecnología. Igualmente, poco crédito se le da al haber sido reconocido como el país “totalmente democrático” más importante de Asia y estar entre las 10 democracias más destacadas del mundo debido a su marco de respeto por las libertades civiles, procesos electorales transparentes, buen funcionamiento de su gobierno y amplia participación política.

Mientras México, según el último índice de democracia (Democracy Index) que publica The Economist, ya ni siquiera es una “democracia débil”, sino que pasó a la denominación de “régimen híbrido”, es decir, gozamos de una democracia amplia, pero con ciertos rasgos que se acercan al autoritarismo.

Además, Taiwán logró posicionarse en el cuarto lugar entre 184 economías, destacándose como un país verdaderamente libre, de acuerdo al índice que publicó The Heritage Foundation a principios de este año. Mientras México, en el mismo, quedó en el lugar 68 bajo el estatus de “moderadamente libre”. Comparaciones incómodas o no, vale la pena tener amigos que hacen bien las cosas como Taiwán, que se destaca por políticas de mercados abiertos, eficiencia regulatoria, salud fiscal, integridad de su gobierno, y por sobre todo: Estado de derecho.

Hay que agregar que China no escatima esfuerzos para aislarla diplomáticamente y limitar su reconocimiento internacional; avanzando con su política internacional de “una sola China”, establece como condición para establecer relaciones diplomáticas con el gigante asiático cortar lazos oficiales con Taiwán. Estas presiones, acompañadas de “beneficios” económicos, entre otros incentivos, han ocasionado que prácticamente toda la región disminuyera su relacionamiento diplomático oficial con la isla.

Aun así, Taiwán continúa haciendo esfuerzos para ser un aliado presente en América Latina, especialmente de América Central. Desde la construcción de puentes y puertos hasta hospitales, ha invertido significativamente en el bienestar de sus aliados y muchos de estos proyectos de infraestructura continúan beneficiando a la población local, incluso después de la finalización de las asociaciones diplomáticas. Mientras China ofrece incentivos económicos y promesas de inversiones en infraestructura, Taiwán contribuye genuinamente al bienestar y la prosperidad de la región a través de apoyo y asistencia en proyectos en áreas como saneamiento, agricultura, innovación, transformación digital y becas educativas para que estudiantes latinoamericanos puedan cursar estudios superiores en Taiwán.

Hay constancia de que Taiwán no deja de ser un referente de cooperación internacional y un aliado fiel para muchos países. México debe aprovechar la oportunidad de estrechar lazos con un país tan generoso, pero, sobre todo, ejemplar en cuanto a su calidad democrática e institucional.

Coordinadora de la Red Liberal de América Latina (Relial) y del Semanario Permanente de Investigación de la Influencia de China en América Latina*

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