Medio siglo del Tianguis

Desde que llegó Morena al poder el Tianguis Turístico ha seguido sin retomar su protagonismo, comenzando porque su origen respondía a una lógica de mercado y ahora está de regreso la intervención del Estado en la economía descrita como “humanismo mexicano”. 

Con todo, es el principal evento turístico de una nación que es la sexta receptora de viajeros internacionales y cuyo gobierno se ha puesto como meta llegar a la quinta posición para 2030.

En estos años de Morena, el turismo mexicano ha mostrado resiliencia, sus destinos estuvieron entre los menos afectados por la pandemia y la fuerza del turismo fronterizo se ha hecho sentir de forma importante.

Además, la llegada de cruceristas no ha caído, a pesar de que se les cobra un nuevo derecho y ha bajado, pero no se ha derrumbado, el arribo de viajeros internacionales por vía aérea.

Todo esto ha sucedido a pesar de una falta de colaboración activa entre la iniciativa privada y el gobierno federal.

Desde aquel 2019 cuando Luis Barrios, como presidente de la Asociación de Cadenas de Hoteles, le pidió al entonces mandatario Andrés Manuel López Obrador que reviviera, con menos dinero, el Consejo de Promoción Turística de México las grandes empresas turísticas siguen sin embonar con la Secretaría de Turismo (Sectur).

Braulio Arsuaga, como presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), que representa a las empresas y sectores más relevantes del turismo, defendió una visión ortodoxa, sin tender puentes Sectur, pues él y su titular confrontaron sus descomunales egos.

Carlos Berdegué, como vicepresidente del CNET de Arsuaga ya en este sexenio, participó en el Tianguis de Tijuana con un discurso duro en el que insistió en la reactivación de la promoción turística pública y la actual secretaria Josefina Rodríguez, sintió que la posición del sector privado seguía lejos de la visión de Morena.

En este contexto, sólo la Concanaco Servytur se ha mantenido como interlocutor del gobierno, pues, aunque su presidente, Octavio de la Torre, ha rayado en lo servil, también le resulta cómodo incluso a la presidenta Sheinbaum.

Recientemente ha habido cambios importantes en el panorama turístico: el sector enfrenta un entorno complicado, algo que se evidenció con la captura y muerte de El Mencho, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación que, con cifras oficiales, ya se tradujo en marzo en una baja de más de 200 mil turistas internacionales, de los cuales 193 mil correspondieron a Puerto Vallarta y 10 mil a Los Cabos.

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán disparó los precios del petróleo y si bien es pronto para conocer el impacto final, aerolíneas líderes como United están restringiendo 5% en el año sus asientos disponibles.

México sigue sin poder desatar su crecimiento, con un gobierno emproblemado por las paraestatales y que enfrenta presiones inflacionarias.

En este 50 aniversario del Tianguis no sólo sería deseable que la presidenta Sheinbaum participara, sino que, además, Antonio Cosío, quien acaba de asumir la presidencia del CNET, fuera invitado como orador a la inauguración pues su visión busca impulsar cambios positivos para México.

Retomar el diálogo constructivo entre gobierno y CNET como punto de partida para una relación renovada entre el sector público y la iniciativa privada turística; no sólo sería deseable, sino necesario para afrontar con mayores posibilidades de éxito un momento retador, que también trae buenas oportunidades para el país.