Las Mipymes resultarán robustecidas
El virtual presidente electo impulsará el desarrollo económico mexicano
Por Fadlala Akabani*
2018, año crucial que marca un antes y un después. Nos encontramos en el advenimiento de sucesos que reorientarán al país hacia rumbos radicalmente opuestos a los sexenios anteriores. Vendrán nuevos paradigmas y nuevas formas de ser y de pensar en todos los ámbitos de la vida nacional.
Entre las coyunturas favorables se encuentra el plan del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y el de su próximo gabinete de impulsar el crecimiento integral de la economía mexicana, el cual frenará la rentabilidad privada por encima de la rentabilidad social.
Hoy resulta inaplazable vincular estrechamente el crecimiento económico al bienestar social de todos, tal y como se establece en el Proyecto de Nación 2018. Si por muchos años existió un divorcio entre la economía y la sociedad, actualmente las cosas cambiarán.
Un hecho improrrogable consistirá en el impulso a programas institucionales transversales perfectamente coordinados entre sí. Adiós al trabajo desvinculado, aislado y desunido de los sectores de la producción que priorizan su crecimiento en sí mismo, sin contemplar su entorno. Hoy el motivo de las dependencias será el desarrollo social integral y sustentable de las regiones, las personas, las familias y las comunidades enteras.
Por el bien de todos, será necesario vincular el desarrollo del campo con el desarrollo industrial. Al mismo tiempo, es impostergable la estrecha relación entre los ámbitos público, privado y social.
Un sector que recibirá impulso es el de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes). Hay que considerar que de cinco millones de empresas que existen en el país, 95% son pequeñas, 4% son medianas y 1% son grandes, según el último Censo Económico.
Las Pymes generan cerca de 72% de los empleos del país, aunque se calcula que 75% de las que aperturan, cierran operaciones luego del segundo año de existir, lo que implica que apenas 25% se mantiene.
Entre las principales causas de las quiebras se encuentra que 65% del total cuenta con ingresos precarios para reinvertir y 43% enfrenta falta de oportunidades para competir, según datos de Expansión. Sin embargo, sí es un hecho que tales unidades de producción predominan, ofrecen buena parte de bienes y servicios y representan una forma de vida de miles de personas, resultará notable emprender acciones para su consolidación y robustecimiento.
Para impulsar un programa de fortalecimiento de las Mipymes, será necesario impulsar acciones que complementen y amplíen sus capacidades propias; mejoren sus productos, sus procesos administrativos y de producción en general, sus labores de planeación estratégica, su visión a futuro, su tecnología, en aras de renovar y perfeccionar los bienes y servicios generados.
También indispensable desregular, desreglamentar y desburocratizar los trámites para la creación y buena marcha de los negocios, lo cual ya resulta un clamor en el ámbito empresarial.
Será excelente que todas las dependencias públicas involucradas, suban a una plataforma electrónica única, puntual y accesible todos aquellos requisitos necesarios para su existencia.
El próximo gobierno deberá apoyar la creación de redes empresariales para que intercambien entre sí sus fortalezas. Estimular el emprendedurismo, sobre todo de jóvenes que inician sus negocios, así como apoyar la capacitación, asistencia técnica, asesoría y financiamiento para lograr un uso eficiente del capital intelectual, recursos tecnológicos y manejo óptimo de las finanzas. Impostergable promover la transferencia de tecnología, coadyuvar en la creación de bancos de información para la toma oportuna y visionaria de decisiones, digitalizar todo tipo de operaciones, promover la investigación y vinculación con centros educativos de nivel superior, los cuales serán hechos que fortalecerán a los negocios mexicanos.
En este sentido, el Inadem se convertirá en una pieza clave para apoyar a los emprendedores.
Será clave estimular la creatividad, las iniciativas empresariales sobre todo a nivel micro, pequeño y mediano. Atreverse, explorar nuevos caminos productivos y reducir al máximo, mediante apoyo institucional, la incertidumbre que plantean los mercados, realizar proyecciones a corto, mediano y largo plazos, elaborar rigurosos estudios e investigaciones de mercado, son acciones que construirán un mejor camino, una economía dinámica, justa, social e inclusiva.
En este contexto, habrá que impulsar acciones organizadas desde el ámbito comunitario que perfilen la creación de micro empresas sociales, gremiales y familiares para que éstas no sólo inicien y mejoren sus procesos productivos, sino que se trata de crear las condiciones necesarias para comercializar sus productos de una manera justa y solidaria. Una economía con rostro social que paso a paso combata gradual, pero de forma segura, la pobreza.
No hay que olvidar que las diversas iniciativas privadas de las personas, sobre todo de los micro, pequeños y medianos empresarios, así como de los grupos que forman parte del sector social de la economía, provienen de la cultura mexicana del esfuerzo, son emprendedores innatos y, sin duda, durante el próximo sexenio impulsarán la economía nacional anclándola prioritariamente al bienestar social y al buen vivir de los mexicanos.
*Empresario, sociólogo y promotor comunitario
