La eficiencia energética en edificaciones, el gigante dormido para la transición energética en México

Por Marco Villalobos México es responsable del 1.4% del total global de las emisiones de GEI UNEP SBCI, 2009. Internacionalmente, nos hemos comprometido a reducir en 50% las emisiones de CO2 para el 2050; en línea con el Acuerdo de París de reducir a 2°C el aumento de ...

Por Marco Villalobos

México es responsable del 1.4% del total global de las emisiones de GEI (UNEP SBCI, 2009). Internacionalmente, nos hemos comprometido a reducir en 50% las emisiones de CO2 para el 2050; en línea con el Acuerdo de París de reducir a 2°C el aumento de la temperatura global.

A nivel global, la energía es el factor que contribuye principalmente al cambio climático, y representa alrededor del 60% de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (IPCC, 2019); en México, la energía representa el 70.4% de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), seguido por ganadería, 10.4%; procesos industriales, 7.9%; residuos, 6.7%, y fuentes agregadas, 4.5% (INEGyCEI, 2019).

El sector de la edificación, que incluye viviendas, edificios comerciales y del sector público (incluyendo alumbrado público y bombeo de agua) consume una cantidad importante de energía y recursos; en México, el 18% total de la energía del país, el 34% de la electricidad, el 33% a gas licuado de petróleo (GLP) y 26% de leña (SENER, 2018) se consume en los edificios. En términos de gases de efecto invernadero (GEI) representa el 20% de las emisiones de CO2 eq y 20% de los desechos generados (INECC, 2010). En cuanto a la economía nacional y la generación de empleo, el sector edificación tiene un rol protagónico, toda vez que representa el 7.8% del PIB nacional y genera 2,334,6596 empleos; dado el tamaño de esta industria, la edificación es una de las piezas claves en la implementación de políticas climáticas a nivel nacional.

Por otro lado, se espera que el consumo aumente en un 40% en 2050 de manera inercial (CONUEE, 2018) y un incremento en la demanda de electricidad de hasta  85% en el sector edificios (IEA), y en el sector vivienda se espera que el consumo de electricidad se duplique al 2040 (IEA).

Sin embargo, la Eficiencia Energética en Edificaciones ha demostrado ser la mejor medida de bajo costo para alcanzar los compromisos nacionales en la reducción de GEI. Y no sólo eso, además se han contabilizados distintos beneficios, por ejemplo, los económicos: por cada $1 USD adicional que se invierte en medidas de eficiencia energética se evita más de $2 USD en inversiones para el suministro de energía; menor presión sobre los presupuestos nacionales y de los hogares; como beneficios sociales podemos enlistar el acceso a la energía, la seguridad del suministro energético, mejoras para la salud y productividad, creación de empleo y, por supuesto, los beneficios medioambientales: reducción de emisiones de GEI, materiales de construcción sustentables, conservación del agua, aumentar la resiliencia al cambio climático y la competitividad en las ciudades.

En cuanto a los avances en eficiencia energética en edificaciones, el país cuenta con 32 Normas Oficiales Mexicanas (NOM), de las cuales 15 están directamente relacionadas con las edificaciones, Normas Mexicanas voluntarias (NMX) que contienen especificaciones sobre calidad de productos, procesos y servicios; y la hoja de ruta para le eficiencia energética, publicada en el DOF en el 2018.

No obstante, se han identificado barreras para la implementación masiva de estas medidas, por mencionar algunas: Pocos proyectos de edificaciones eficientes, percepción de altos costos en el mercado local de las tecnologías y los materiales, pocos modelos de negocio atractivos para la construcción sostenible; por lo general, el interés de los inversionistas del sector inmobiliario está en reducir los costos de inversión, sin preocuparse de los costos de operación; pocos instrumentos de regulación de la construcción a nivel local respecto a la construcción eficiente; los proyectos sostenibles no cuentan con el apoyo político que podría facilitar su ejecución, y muchas veces no se analiza el impacto diferenciado que sufren mujeres y hombres frente al cambio climático; la construcción de vivienda social ha tenido una orientación de cantidad sobre calidad, y así, podríamos mencionar muchas más.

A pesar de sus beneficios económicos, sociales y ambientales, y de su enorme potencial en México, la eficiencia energética sigue estando subutilizada debido a barreras políticas, técnicas y financieras. Se requiere compromisos y visión de largo plazo para implementar con éxito programas de eficiencia energética a gran escala, adecuar el financiamiento a los mercados locales y desarrollar los incentivos adecuados.

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