Transferencias monetarias condicionadas
Por Daniel Aceves Villagrán* La evidencia acumulada desde la década de los noventa arroja que los programas de transferencias con corresponsabilidades son un pilar en la estrategia para contener y disminuir la pobreza, manifestación de uno de los grandes retos al que nos ...
Por Daniel Aceves Villagrán*
La evidencia acumulada desde la década de los noventa arroja que los programas de transferencias con corresponsabilidades son un pilar en la estrategia para contener y disminuir la pobreza, manifestación de uno de los grandes retos al que nos enfrentamos: la inclusión social.
El constante diálogo e intercambio de conocimiento a nivel internacional ha propiciado que se comprenda que la fragmentación de esfuerzos difícilmente lleva a la consecución de los objetivos y que es necesario seguir trabajando con responsabilidad, voluntad y plena dedicación para la evolución y el éxito de nuestras sociedades.
En el marco de la celebración del primer cuarto de siglo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la consecuente modificación de la Ley General de Desarrollo Social, destaca el cambio de paradigma que representó la creación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) que ha logrado comprender y adecuar las mediciones técnicas y científicas de las circunstancias de la pobreza en nuestro país. Estas acciones longitudinales se aprecian a través de los impactos positivos en términos del incremento en las tasas de matrícula escolar, el estado nutricional, prevención o el acceso a servicios de salud, que de la mano de una segmentación precisa han logrado identificar, ubicar y dirigir los esfuerzos a la población objetivo de forma clara, transparente y efectiva.
La Comisión Nacional de Protección Social en Salud (CNPSS), al tener cobertura a lo largo y ancho del territorio nacional, se ha erguido como punta de lanza al disminuir los riesgos que enfrentan sus beneficiarios y de esta forma coadyuvar para una mejor salud, porque, como es sabido, los países que tienen a su población en niveles saludables, tanto física como mentalmente, son los más productivos. La ampliación y el fortalecimiento de todos y cada uno de los componentes de Prospera, Programa de Inclusión Social, Componente Salud, han mejorado el horizonte de millones de familias mexicanas que ahora tienen acceso a más y mejores servicios e intervenciones para su salud.
Además, el favorecimiento de la inversión temprana brinda un sólido desarrollo del capital humano de las nuevas generaciones, comprendiendo que el involucramiento y la participación son fundamentales al generar una búsqueda constante de forma activa y responsable que incrementa su bienestar. Lo anterior requiere que seamos persistentes y logremos la coordinación entre gobierno, sector privado y sociedad para trabajar por un objetivo común y que las distintas estrategias y acciones que se emprenden día a día multipliquen sus beneficios, de forma que funcionemos efectivamente y logremos la superación de los problemas que se nos presentan de forma sostenida a través del tiempo.
Hoy por hoy, la transversalidad es la palabra clave y bajo esa consideración, el poder generar dentro de los elementos institucionales la preocupación, pero sobre todo la ocupación del Estado mexicano en aras de mejores condiciones para la superación de la pobreza, constituye el horizonte primario ya que de esta manera podremos construir y fomentar una cultura por medio de elementos distintivos que sean dignos de conservar, porque es a través de ellos como se nos identificará. Hemos de tener un epicentro que nos caracterice por valores prosociales que se vean reflejados con una conducta positiva y transversal que nos permita alcanzar los objetivos de interés público. Es pertinente subrayar que el crecimiento económico del Producto Interno Bruto, la generación de empleos de calidad y la disciplina fiscal y monetaria redundarán en la interrupción generacional de la pobreza.
*Analista
