Centenario de nuestra Marina Nacional

Por Jorge Nuño Jiménez* El 1 de junio se celebró el centenario de la Marina NacionalArmada de México en el Puerto de Lázaro Cárdenas, Mich., en un acto solemne, al cual concurrió el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente Enrique Peña Nieto, ...

Por Jorge Nuño Jiménez*

El 1 de junio se celebró el centenario de la Marina Nacional-Armada de México en el Puerto de Lázaro Cárdenas, Mich., en un acto solemne, al cual concurrió el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente Enrique Peña Nieto, acompañado por el secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón Sanz, así como el secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos Zepeda.

El acto anteriormente mencionado evoca un muy justo reconocimiento a mujeres y hombres que han sumado esfuerzos a nuestra Marina-Armada de México, constituida por mexicanos ejemplares que han entregado su vida y pasión para servir a la patria, con profundas convicciones de defender la soberanía de nuestros mares, valor fundamental para nuestro futuro crecimiento económico nacional, de un país en plena transformación, con un futuro promisorio que apuesta nuevamente a una marcha al mar, proyectándose hacia el futuro para encontrar un espacio donde los mexicanos puedan desarrollar todas sus capacidades y talentos para colaborar con la modernización nacional.

El Día de la Marina se estableció el 1 de junio de 1917, cuando zarpó del Puerto de Veracruz, por primera vez, un buque mercante, con una tripulación integrada por mexicanos de nacimiento, bajo el mando del capitán Rafael Izaguirre, este viaje fue hacia el puerto de Progreso, Yucatán, en estricto cumplimiento del art. 32 de la Constitución de la República promulgada el 5 de febrero de ese mismo año, ordenamiento que estableció: “Que las tripulaciones de los barcos debían de ser mexicanos”, porque en el pasado, la totalidad eran extranjeros.

De acuerdo con lo anterior, la primera celebración del Día del Marina-Armada de México fue el 1 de junio de 1942, cuando se realizó un solemne  homenaje a las tripulaciones de los buques tanques mexicanos Potrero del Llano y Faja de Oro, que, como es bien sabido, fueron hundidos por fuerzas navales alemanas el 13 y 20 de mayo de ese año, durante la Segunda Guerra Mundial. El Presidente de la República en ese tiempo, el general don Manuel Ávila Camacho, a bordo de un buque de la Armada en el Puerto de Manzanillo, Colima, rindió un homenaje a los marinos en cumplimiento de su deber sagrado; morir por México. En reconocimiento no solamente a la Marina de Guerra, así como a los Marinos Mercantes, pescadores y prestadores de servicios que realizan diversas actividades en nuestros mares nacionales, como es el petróleo, recursos pesqueros, entre otras actividades.

La Secretaría de Marina, Armada de México, de acuerdo con su Ley Orgánica, tiene como misión esencial brindar seguridad y protección a nuestro espacio marítimo y oceánico para el desarrollo nacional con la debida coordinación del Ejército mexicano y su Fuerza Aérea. Recordemos que fue en 1991 que se emitió un decreto presidencial el 23 de noviembre de ese año, como Día de la Armada de México, en recuerdo y conmemoración de la Gesta Heroica del capitán de Fragata Pedro Sainz de Baranda, que en aquel año, el 23 de noviembre, logra la rendición del último reducto de las tropas españolas en territorio mexicano.

En los conceptos expresados el día primero, se anunció una nueva reestructuración que otorga nuevas facultades a la Armada de México, disponiendo que a partir del 17 de este mes, la Armada de México se constituya como autoridad marítima nacional para la protección y guarda de los intereses de nuestra soberanía nacional, integrándose como guardia costera a lo largo de más de diez kilómetros de litorales. Naturalmente, y de acuerdo con los tratados internacionales, como es la convención de Montego Bay de 1982, que estableció la figura jurídica llamada Zona Económica Exclusiva de 200 millas náuticas; es decir, 370 kilómetros en línea recta que los estados costeros ejercen soberanía económica, tema en el cual México fue un luchador en foros internacionales para lograr la reivindicación del Nuevo Derecho del Mar, figura revolucionaria que abriría a nuestro país nuevos horizontes, para nuestra economía.

El artículo 27 de nuestro texto constitucional vigente establece también “que la nación ejerce derechos de soberanía en una Zona Económica Exclusiva situada fuera del mar territorial y adyacente a éste”.

El concepto anterior es muy importante, porque como siempre, la Armada de México, además de ser la autoridad portuaria para regular el tránsito marítimo de buques comerciales y también buques de guerra, es muestra de evolución y aplicación en esta misión de la vigilancia, protección y observancia de respeto de seguridad integral de los derechos soberanos de tres millones 114 mil kilómetros cuadrados.

Es de gran importancia para nuestra economía y el futuro de los mexicanos esta nueva determinación que preserva los bienes nacionales en los mares, como son el petróleo y otros minerales que subyacen en los fondos marinos, a lado del turismo, el impulso al desarrollo insular y otras actividades que realmente son el futuro de nuestra nación, porque ahí están los nuevos empleos con una planeación y administración federal y local, que impulsen un desarrollo sustentable y armónico de nuestros recursos pesqueros, de lo que al principio mencione; la nueva marcha al mar.

La trascendencia de la decisión del gobierno federal de la protección de nuestras costas y nuestros mares es de esencial importancia, porque, según datos del Inegi, nuestro territorio insular mexicano cuenta con cinco mil 127 km2 de superficie al territorio nacional, con recursos potenciales que podrían ser aprovechados de manera sostenible, y han originado la prolongación de la Zona Económica Exclusiva.

Como corolario, México es un país grande y poderoso, más grande que nuestros problemas, que son temporales, y requerirá del talento y la capacidad de universidades y de la aplicación de nuevas tecnologías para impulsar en el espacio insular, verdaderos oasis que nos permitan vivir y desarrollar armónicamente todas las facultades de nuestros técnicos, capital humano y económico dentro de esta nueva carrera por la economía del conocimiento.

*Director general. Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo AC

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