El decreto del 22 de mayo de 2017 que declara el área de Protección de Flora y Fauna Bavispe, en Sonora
por Patricio Estévez Nenninger* En junio de 1936, el presidente Lázaro Cárdenas, asesorado por Miguel Ángel de Quevedo director de Flora y Fauna, decretó 21,494 hectáreas como Reserva Forestal Nacional, en terrenos nacionales del estado de Sonora, las Sierras, ...
por Patricio Estévez Nenninger*
En junio de 1936, el presidente Lázaro Cárdenas, asesorado por Miguel Ángel de Quevedo —director de Flora y Fauna—, decretó 21,494 hectáreas como Reserva Forestal Nacional, en terrenos nacionales del estado de Sonora, las Sierras, “Los Ajos”, “Buenos Aires” y “La Púrica”, en beneficio del patrimonio natural y productivo de varios municipios del norte de Sonora. Los considerandos se basaron en la importancia estratégica de: “conservar y proteger la faja limítrofe de la frontera con los Estados Unidos de Norteamérica y evitar posibles graves perjuicios de orden público… por falta de vegetación en esas regiones del secano, que de no protegerse debidamente en su vegetación selvática, hay riesgo de que se conviertan en verdaderos desiertos, como se muestra ya en varias porciones del territorio nacional” (…) ”proteger área que contienen elementos naturales que aprovechan industrias nacionales y para la propagación de pastos para ganadería y fauna silvestre”, y porque “…estas serranías constituyen la cuenca superior de importantes cursos de agua …para el riego de terrenos agrícolas inferiores… obras hidráulicas de almacenamiento y canales para distribución”.
Tres años más tarde, en 1939, Lázaro Cárdenas ratificó en todos sus términos el decreto de 1936, ampliando la superficie mediante un segundo decreto para constituir La Reserva Forestal Nacional, elevando su categoría a Refugio de Fauna Silvestre, llamada Bavispe, con la relevante “finalidad de conservar y propagar la vegetación que cubre los terrenos correspondientes a la cuenca hidrológica del Río Bavispe… regular los escurrimientos, evitar la acción erosiva sobre dichos terrenos, así como conservar y cuidar la propagación de los refugios para la fauna silvestre... mejorar el coeficiente forestal… conservar y propagar la vegetación que cubre los terrenos de la cuenca hidrográfica para evitar el azolve de distintas obras hidraúlicas de riego…y aprovechamiento de árboles que alcancen su máximo de cortabilidad…”. La nueva reserva integró cinco fracciones, sumando 184 mil hectáreas, dentro de las 600 mil del latifundio de bosques de pino-encino y pastizales ganaderos, concesionados por Porfirio Díaz a la empresa The Wheeler Land Company, en los municipios de Moctezuma, Bavispe, Bacerac, Huásabas, Moctezuma, Cumpas, Nacozari y Fronteras, ubicados en las altas serranías del oriente de Sonora.
El pasado 22 de mayo de 2017, en el Diario Oficial de la Federación, después de varias décadas de esperar la “recategorización”, aparece el decreto firmado por el secretario de la Semarnat, mediante el cual se otorga la categoría de “Área de Protección de Flora y Fauna” a la original Reserva Forestal Nacional y Refugio de la Fauna Silvestre, Bavispe” de 1936-39.
Los recientes estudios técnicos justificativos realizados por la Conanp constataron la vigencia de las condiciones ecosistémicas que dieron lugar a los decretos de 1936-39. Se reconoce que las montañas de la Reserva Bavispe forman parte del importante y diverso “corredor biológico”, denominado “Islas del Cielo”, cuya complejidad topográfica abarca latitudes templadas, subtropicales y tropicales, con una mezcla florística de compleja evolución biótica de las importantes eco regiones, conocidas mundialmente como “Desierto Sonorense” y “Desierto Chihuahuense”, que incluye zonas montañosas de Arizona y Sierra Madre Occidental. En conjunto, la Reserva comprende gran variedad de ecosistemas; bosques de pino-encino, bosques de galería, pastizal, matorral espinoso, chaparral y matorral subtropical, con un registro de 1,224 especies de plantas, 19 de ellas en categoría de riesgo, 11 de peces, 17 anfibios, 69 reptiles, 371 aves y 92 mamíferos, que se encuentran bajo protección especial, amenazadas y algunas en peligro de extinción, como el jaguar tigre, ocelote tigrillo, oso negro, águila real y águila calva, según la lista de la Norma Oficial Mexicana 059-SEMARNAT 2010.
El decreto destaca los diversos servicios ambientales que presta y seguirá prestando en mejores condiciones la reserva, como lograr la mejor captación y “cosecha” de agua de lluvia y nieve en beneficio de varias cuencas y subcuencas, así como lograr “… el fortalecimiento de la capacidad de sus habitantes para hacer frente a los efectos adversos del cambio climático, la protección de poblados y ciudades vulnerales, que tendrán mayores capacidades para sobreponerse…” y no sólo adaptarse a los fenómenos metereológicos extremos, como la sequía prolongada, o las lluvias torrenciales ciclónicas que provocan erosión, pérdida de suelos, capa vegetal e inundaciones que impactan las actividades humanas y destruyen el hábitat natural de las especies silvestres y transita de las importantes cuencas hidrográficas de los ríos Sonora y Yaqui.
Al incrementarse las Áreas Naturales Protegidas en todos los estados de la República Mexicana, se aumenta el patrimonio natural, se aumenta la “superficie verde” o “biomasa” y se asume en los hechos, el cumplimiento del Protocolo de ”Aichi” y se avanza en las metas de llegar al 17 por ciento de Áreas Naturales Protegidas, en el territorio nacional, según los acuerdos de la Reunión de París sobre Cambio Climático.
*Consultor ambiental de INAOE
