El Chapo y la carta marcada en Sinaloa
El caso de Lucero Sánchez reabre el tema respecto a los lazos que El Chapo tendría con los partidos políticos
Por Ignacio Anaya
El Partido Acción Nacional, en voz de su presidente Ricardo Anaya Cortés, exigió investigar a fondo a la diputada local de Sinaloa Lucero Guadalupe Sánchez López, por presuntos vínculos con Joaquín Guzmán Loera, El Chapo; sin embargo, este reclamo se hizo hasta que la diputada renunció a la bancada de su partido, más de seis meses después de que trascendió que había visitado al narcotraficante bajo la modalidad conyugal utilizando documentos apócrifos.
Si bien, sobre Guzmán Loera casi todo lo que se diga resulta redundante, es preciso analizar lo que está pasando en torno al caso de la legisladora sinaloense. Hay un punto especial que no debe perderse de vista: el eje establecido entre el PAN, el crimen organizado y la diputada Sánchez López, procesada por falsificación de documentos para visitar al narcotraficante antes de su última fuga y requerida por el Ministerio Público Federal en la investigación que se sigue.
Pero antes, cabe mencionar que la vida de Lucero Sánchez está ligada a sucesos trágicos. En enero de 2014, ya como diputada, se localizó el cuerpo de su hermana María Carolina Sánchez López, de 23 años de edad, al interior de su domicilio en la colonia Guadalupe, de Culiacán. El responsable del homicidio fue su expareja sentimental identificado como César Joel Cháidez Molina, quien después de atacarla con un cuchillo en la entrada de su casa, intentó suicidarse, pero fue hallado con vida.
Posteriormente, en enero de 2015, el exmarido de la diputada, Rubén Chávez Cháidez, de 27 años de edad, fue asesinado a balazos en el municipio de Cosalá.
Sin embargo, el dato que llama la atención es que en 2014 Lucero Sánchez tuvo un hijo, momento en el que ya estaba separada de Rubén Chávez, y es ahí donde el sin fin de especulaciones inician.
El dato, que debe ubicarse como un aspecto de la vida privada de la legisladora, permite establecer engranes respecto de la estrecha relación del narcotráfico con la política, ya que Lucero Sánchez fue postulada por una singular alianza entre el PAN, el PRD, el PT y el Partido Sinaloense, éste último de registro estatal.
El caso se torna relevante porque sigue un patrón de “confusión construida”, ya que para Ricardo Anaya la existencia de una legisladora tan cercana a El Chapo se limite a responsabilizar de dicha decisión al coordinador de los diputados del PAN en Sinaloa, Guadalupe Carrizoza Chaídez, de quien ya solicitó su sustitución. Anaya Cortés ha caído en la típica actitud del político populista que tanto critica, porque divulga y maximiza sus “contribuciones” a lo que está entendiendo debe ser su papel como dirigente de la segunda fuerza política nacional, pero que cuando debe explicar inconsistencias exhibe sus limitaciones personales y partidistas.
Es curioso que Anaya, quien era el mayor promotor de la ley anticorrupción y la necesidad de concretar la transparencia en la vida pública y política se haya desentendido del hecho de que, desde 2013 cuando Sánchez López ganó la elección como diputada local por el distrito 16 del municipio de Cosalá, se comentaran sus vínculos con el crimen organizado. Ese engranaje no podría resultarle indiferente a Ricardo Anaya, en ese entonces secretario general panista, como tampoco el rumor de que meses antes de asumir el cargo como legisladora, Lucero Guadalupe hubiera conocido a El Chapo Guzmán durante una fiesta en su municipio.
Es un hecho que ni Acción Nacional y mucho menos su dirigente estaban preparados para este affaire, que generó una profunda división al interior del blanquiazul, en especial de cara al proceso electoral en el estado de Sinaloa que este año renueva la gubernatura. Y no es para menos, porque las acusaciones contra la legisladora por presuntos vínculos con el crimen han aparecido en medios locales y nacionales. Al respecto vale recordar que desde mayo de 2015, la Secretaría de Gobernación informó que una mujer visitó a Joaquín El Chapo Guzmán en el penal de máxima seguridad del Altiplano, con documentos apócrifos; una mujer misteriosa que meses después, en junio, se supo que era la diputada local del PAN en Sinaloa, Lucero Guadalupe Sánchez López. Por cierto, al momento de dicha visita estaba embarazada.
Según la investigación publicada en julio de 2015 por el periódico Excélsior existía denuncia desde el 14 de abril ante la PGR por la utilización de una credencial de elector y un acta de nacimiento falsas por parte de una mujer que ingresó al penal federal como visita de Joaquín Guzmán. Pero eso no es todo; en la narrativa de este affaire, está registrado que el 18 de junio la misma legisladora dio a conocer que un día antes envió un escrito a la delegada de la PGR en Sinaloa, Brenda Lord Peralta, donde se puso a disposición de esta dependencia para cualquier aclaración o comparecencia.
Todos estos hechos pasaron de noche en la dirigencia nacional albiazul, mientras la legisladora se mantuvo al interior de la bancada del PAN, por lo cual se critica que la dirigencia haya tardado tanto en solicitar una investigación, habiendo tanta evidencia antes de su postulación electoral, durante la campaña y después ya en su proceder como legisladora.
Incluso Jesús Ortega, ex dirigente del Partido de la Revolución Democrática, señaló que “Ricardo Anaya sí debe de tomar medidas para que se haga una exigencia a las autoridades correspondientes para que se haga una exhaustiva investigación (sic) En el caso de la diputada de Sinaloa el PAN tiene la obligación siento yo, ética, de pedirle a las autoridades de la Procuraduría General de la República de la Federación que intervengan por la presunción de posibles delitos del orden federal y creo que Anaya cumpliría con su deber si pide la intervención de la Procuraduría”. Para Ortega la congruencia tendría que aparecer en el panismo, pues recordó que así como el partido de Anaya Cortés levantó la voz en el caso de Iguala para que las autoridades investigaran al alcalde toca a su tierno dirigente honrar su actuación con el ejemplo.
¿Cuántas cartas marcadas más tiene la investigación de El Chapo? Sin duda la respuesta nunca podrá tenerla el actual dirigente nacional del panismo.
