140 años
Los incomprensibles y atroces actos de los que fueron víctimas los 43 normalistas deben ser esclarecidos y resueltos
por Arturo Escobar y Vega*
Los hechos que tuvieron lugar en el lastimado estado de Guerrero el año pasado, dieron la vuelta al mundo y han unido a distintos grupos, dentro y fuera del país, que se han manifestado exigiendo el esclarecimiento del caso Ayotzinapa.
Los incomprensibles y atroces actos de los que fueron víctimas los 43 normalistas deben ser esclarecidos y resueltos, además de que los responsables deberán ser castigados de manera ejemplar, sin embargo, no deben mantenernos anclados al pasado, paralizando las acciones y esfuerzos que se desarrollan en distintos ámbitos y sectores de nuestro país.
La búsqueda de justicia y el fortalecimiento del Estado de derecho, no deben ser pretextos ni motivos para generar nuevos actos de violencia. Debemos unirnos y alzar la voz, pero de ninguna forma permitir que la búsqueda de la verdad provoque la existencia de disturbios y confrontaciones que nos alejen aún más de las soluciones.
Los esfuerzos realizados por la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación han dado resultados, uno de ellos, la detención de Felipe Rodríguez Salgado, El Cepillo, uno de los responsables del secuestro y desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, en septiembre de 2014.
Rodríguez Salgado admitió haber dirigido la operación para asesinar y desaparecer a los estudiantes. El encargado de interrogar, ejecutar e incinerar a los 43 jóvenes se encuentra ya en el penal federal número 1, por los delitos de secuestro agravado y delincuencia organizada, por lo que la Fiscalía pedirá la pena máxima existente en nuestro país como castigo.
Antes de la reforma a la Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en Materia de Secuestro, El Cepillo hubiera alcanzado una pena de entre 40 y 70 años de cárcel, misma que no le garantizaba la permanencia en prisión hasta el final de la vida, abriéndole la posibilidad de repetir la conducta por la que fue castigado.
La reforma propuesta por los legisladores del Partido Verde, que buscaba endurecer las penas en la materia, discutida por legisladores de todas las fuerzas políticas del país y aprobada en el año 2014, hoy es una realidad que demuestra su importancia e incuestionable utilidad. Un hombre que realiza tales actos, como los que Rodríguez Salgado protagonizó, nunca logrará la readaptación social adecuada y por ende no merece recuperar la libertad.
Que Rodríguez Salgado pase todos los días de su vida en prisión, resultaría un castigo ejemplar que inhibiría en alguna forma las intenciones de otros individuos que estuvieran dispuestos a llevar a cabo conductas como las que él realizó. El daño está hecho y nada ni nadie aliviará el profundo dolor que viven los familiares de los estudiantes y los estragos provocados en distintas esferas que componen a nuestro país, sin embargo, tendremos la tranquilidad de que uno de los responsables permanecerá por el resto de sus días en prisión, dando por terminada su carrera delictiva.
La reforma a la Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en Materia de Secuestro representa un gran avance que brinda certeza y seguridad a los ciudadanos, en la búsqueda de un México de paz y justicia.
El secuestro es una de las acciones que más lastiman el orden social y la tranquilidad de los ciudadanos; los secuestradores afectan de manera brutal a sus víctimas y a las personas que les rodean, provocando consecuencias de toda índole, siendo imperativo imponer sanciones ejemplares, para lograr así disminuir el número de secuestros que se cometen.
El fortalecimiento de las penas con las que se castigan los delitos representa una de las formas de disminuir su incidencia. México se encuentra inmerso en un proceso de revisión y fortalecimiento de sus instituciones que le permitirá en el mediano plazo, alcanzar el entorno de tranquilidad y paz que tanto merece.
*Coordinador de los Diputados del Partido Verde en la Cámara de Diputados y Vocero Nacional del Partido Verde
