Tiempo de candidatos, drogas y salud pública
Biden dijo que es necesario trabajar en la prevención.
Es común que se aborde en los foros especializados el tema del consumo de drogas ilícitas sólo en la vertiente de la seguridad. En el caso de México, se conocen ampliamente los esfuerzos desplegados por las fuerzas del orden en el combate a la producción y distribución de los opioides en coordinación con las agencias norteamericanas, así como a las acciones contra el lavado de dinero y extinción de dominio instrumentadas. Mismos que han tenido claroscuros en su estrategia y resultados.
Se conoce poco de las políticas públicas que México ha implementado en su vertiente de salud pública, lo cual responde a la lógica que prevaleció por muchos años. Éramos responsables de la producción de mariguana y la distribución de cocaína en los Estados Unidos, no teníamos un problema grave de consumo de drogas. Realidad que ha cambiado con los años, particularmente a partir del cierre de la frontera norte y el pago en especie que se hacía a los cárteles mexicanos por parte de los compradores norteamericanos. La droga se quedaba en nuestro país y los narcotraficantes la empezaron a vender entre los jóvenes.
En Europa, el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, en su informe 2023, se ocupa de la problemática del consumo de drogas ilícitas en las vertientes de la seguridad y la salud pública. En este último rubro, señala que alrededor de 25 millones de europeos consumieron algún tipo de droga ilícita en el último año, lo que es significativo si se estima que la población en la UE es de 447.7 millones de habitantes. Señala que el consumo de opioides se centra en la mariguana y en la cocaína, que el número de muertes por sobredosis va en ascenso, haciendo énfasis en el manejo de enfermedades como el VIH y la hepatitis C por uso de jeringas contaminadas.
La forma como se pretende contrarrestar estos daños es mediante la ampliación de la cobertura y calidad de los servicios de salud pública, que abarque programas de intercambio de jeringas, salas de consumo supervisado, programas de prevención educativa y comunitaria, cooperación entre los sectores públicos y privados, análisis de nuevos patrones de consumo dirigidos a drogas sintéticas, entre muchos otros.
En Estados Unidos el consumo de drogas arroja una cifra aproximada de 27 millones de adictos en una población de 338.7 millones de habitantes, siendo el fentanilo ilícito la droga que más preocupa, por el número de muertes. Esto ha provocado la instrumentación de acciones emergentes de carácter transversal en los dos frentes antes señalados: la seguridad y la salud pública. En este último, el presidente Joe Biden afirmó que, como parte de la estrategia antidrogas, era necesario trabajar en la prevención y atención medica equitativa entre la población, particularmente, priorizar el suministro de medicamentos que reviertan las sobredosis e incorporar en los tratamientos médicos rutinarios el relativo a las adicciones, así como el fortalecimiento de campañas educativas y el involucramiento de los laboratorios médicos, anunciando un incremento presupuestal sin precedentes.
México tiene una población de 134.4 millones de habitantes, 2.2 millones son adictos, según cifras oficiales. Con un sistema de salud colapsado y con la ausencia de políticas públicas eficaces y eficientes, seguramente en los próximos años se agravará más el problema. Es tiempo de candidatos. Apelemos a su sensibilidad, el país lo demanda.
