Inteligencia artificial un reto soberano
El día de ayer se conmemoró el Día de la Bandera, misma que constituye uno de los símbolos patrios que nos dan identidad como nación. Los discursos oficiales que enmarcaron las festividades resaltaron nuestros valores e hicieron referencia a la soberanía nacional, ...
El día de ayer se conmemoró el Día de la Bandera, misma que constituye uno de los símbolos patrios que nos dan identidad como nación. Los discursos oficiales que enmarcaron las festividades resaltaron nuestros valores e hicieron referencia a la soberanía nacional, como uno de los principios fundamentales del Estado democrático.
Un Estado será soberano en la medida de que la toma de sus decisiones las haga con absoluta independencia. No lo será, cuando esté sometido a poderes formales o fácticos, y en estos últimos la historia nos ha demostrado que se inscriben los avances científicos. En la medida de que los gobiernos posean capacidades en el campo del desarrollo tecnológico, tendrán mayor libertad para determinar su futuro.
Recientemente nuestro país ha sido objeto de diversos ataques informáticos en sus plataformas oficiales, los cuales se suman a los muchos otros que su población civil sufre de manera constante. Seguramente se pretendía poner en riesgo la estabilidad y viabilidad nacional. La atención que debemos poner en los próximos años al desarrollo de las tecnologías de la información, constituye una asignatura obligatoria y estratégica.
La inteligencia artificial encuentra sus orígenes a mediados del siglo XX, cuando se acuñó su definición por John McCarthy. En esa época, ya se discutía cómo lograr que una máquina tuviera capacidades similares a la inteligencia humana. Han pasado más de 60 años y el avance es sorprendente y aplicable a muchas ramas del conocimiento. El último logro, el software llamado ChatGPT, creado por la empresa Open Al, capaz de elaborar textos a partir 175 millones de parámetros con base en la formulación de preguntas. La interacción del programa con el hombre y su flexibilidad para dar respuestas, lo constituye al parecer como el nuevo motor de búsqueda en sustitución quizá, del propio Google.
Es tan importante el avance de la inteligencia artificial, que la OCDE se ha ocupado del tema. En 2019 emitió algunas recomendaciones para los países, destacando que la tecnología debe ser una herramienta al servicio de los seres humanos y no un instrumento de vulneración de sus derechos, que los principios de dignidad, libertad, privacidad, no discriminación, igualdad, entre otros, constituyen los ejes sobre los cuales tendrán que descansar los sistemas de informáticos y que la gestión de riesgos y la normatividad aplicable representan una parte determinante del diseño de las políticas públicas.
Ante ello, requerimos no sólo desarrollar tecnología en el campo de la inteligencia artificial, sino revisar las recomendaciones sugeridas por la OCDE, mismas que constituyen el andamiaje para estar en condiciones de recibir e implementar los avances científicos que ya son una realidad y que revolucionarán todavía más las interacciones individuales y colectivas en los campos de lo social, lo económico y lo político.
Es plausible que se pretenda diseñar e implementar políticas públicas para lograr la universalidad de los servicios de internet en forma gratuita. No es barato, ni fácil de lograrlo, pero la incidencia de las tecnologías de la información es mucho más profunda, requerimos insertarnos en esta dinámica, de lo contrario, estaremos condenados a seguir siendo un país reactivo y vulnerable, sobre todo, ante el riesgo de la intervención maliciosa de algunos entes cuya motivación es otra. Sólo así seremos verdaderamente soberanos.
