AMARGA PACIENCIA DE FRUTO DULCE
Para el título de hoy recurrí a una frase de Rousseau, este filosofo y pedagogo, un pensador que influenció en el espíritu de la revolución francesa, aseguraba también que “el hombre es bueno por naturaleza”. Ojalá tenga razón. Tan amarga es la paciencia que el propio origen de la palabra la remite al dolor, viene del latín pati, que significa sufrimiento, y de esa misma raíz deriva paciente, entendido en los hospitales y el mundo de la medicina como “el que sufre”.
La paciencia es una característica de la personalidad prudente. La tienen aquellos que son capaces de tolerar las dificultades y adversidades con fortaleza. Esperan con calma mientras suceden las cosas que escapan a su control.
No es mi fuerte, soy impaciente y ansioso, me cuesta esperar, dejar madurar una idea o un proyecto; entro con facilidad en el desánimo cuando las cosas no fluyen al ritmo que pretendo y esa condición me ha causado más de una decepción y más dolor que el sufrimiento que se le atribuye a la paciencia. No soy el único. El estilo de vida actual, las nuevas plataformas de comercialización, que una de sus cualidades es la entrega inmediata, o la tecnología e incluso la manera en la que educamos a nuestros hijos, nos lleva a la falta de visión para saber postergar las recompensas y pretender que todo sea inmediato. Ya no sabemos saborear una serie a un capítulo por semana, eso queda sustituido por los maratones en Netflix y otras cadenas de streaming, donde podemos ver todos los episodios de una temporada en una sentada. Hasta cocinar a fuego lento cede el paso al Thermomix o al microondas.
Toda esta explicación sobre la paciencia era sólo una introducción para contarles lo eterna que se me está haciendo la espera para ver que las cosas mejoren en nuestro país. Ya no creo que sea una cuestión de tiempo, llevamos cuatro años con este gobierno y los avances se dan sólo en la imaginación de nuestros políticos y los mexicanos estamos a dos rayitas de pasar de ser pacientes a ser resignados. No sirve sentarse a esperar, a mi juicio, tenemos que empezar a exigir. Poner nuestro grano de arena, despertar de este letargo, hacer propuestas y participar, cada cual desde su trinchera y, perdonarán ustedes la bélica alusión, justo en estos días donde se dirime si tendremos una policía militar y renunciaremos al mandato constitucional que define que ésta debe ser civil.
La oposición tiene que hacerse notar con algo más que critica destructiva, no basta con denostar el trabajo del actual gobierno, ese ejercicio es por demás infructuoso, el gobierno no oye y el pueblo no sabe qué tienen para ofrecer. Es imprescindible que nos planteen soluciones, propuestas de cambio para salir de esta crisis. México es un polvorín, la inseguridad amenaza la paz, ahora hasta con visos de terrorismo, la economía empeora haciendo crecer el número de pobres, la salud sigue siendo una promesa fallida. Podría extenderme y sería caer en lo que estoy criticando, si ya sabemos que todo está mal, lo que urge ahora es que nos muestren qué harán para mejorar. Urge una asociación inteligente, seleccionar un equipo de profesionales entre todos los partidos y crear una alianza que pueda competir abiertamente contra Morena con alguna posibilidad de triunfo. Con un plan así, aun perdiendo estarán abriendo la posibilidad de que los que continúen en el poder sepan que no son la mayoría que fueron y que es preciso negociar y cambiar el rumbo y la estrategia.
Yo que no soy ni político ni paciente, ya estoy harto de vivir con miedo, de callar y aguantar, de esperar a que todo mejore y de seguir apostando a la grandeza de nuestra tierra que ha sido capaz de sobrevivir, a pesar de sus pésimos gobiernos.
