Al dictador Nicolás Maduro no lo derrocó una rebelión popular ni una fractura política visible. Lo entregaron las Fuerzas Armadas venezolanas.
Aunque las autoridades estadunidenses señalan que su captura fue una entrega pactada, la tesis de que fue traicionado cobra sentido al revisar un dato clave: el Ejército venezolano no tuvo reacción ni disparó un solo tiro frente a las fuerzas especiales estadunidenses.
Además, la operación del Comando Sur no fue quirúrgica ni evitó la muerte a 32 militares cubanos, reconocido oficialmente por el gobierno de Miguel Díaz-Canel, aunque portales clandestinos de la isla elevan la cifra a 85 o más.
De haber existido un pacto con Maduro, esos soldados no habrían muerto. No eran tropa ordinaria, formaban parte del anillo de seguridad personal del mandatario venezolano, un cuerpo de élite integrado por coroneles, tenientes coroneles, mayores, capitanes y oficiales cubanos de alto rango.
Maduro desconfiaba profundamente de su propio Ejército. Durante años temió una traición y por eso solicitó a La Habana el envío de militares para protegerlo. Al final, su temor se cumplió.
Maduro y su esposa fueron imputados en Nueva York por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, tráfico de armas y uso de dispositivos destructivos contra Estados Unidos. La DEA siguió sus pasos por más de 10 años, por lo que fiscales lo acusan de coordinar narcovuelos entre Venezuela y México cuando fue canciller de Hugo Chávez. Favoreció a integrantes del Cártel Tren de Aragua con pasaportes y visas para ingresar a territorio mexicano y lavar cantidades millonarias de dinero, parte de las cuales habrían terminado en cuentas suizas.
El caso Maduro tiene además de un componente judicial, uno geopolítico, que afecta directamente a nuestro país. Debemos considerar que la caída de Maduro no fue por su condición de dictador; el argumento central fue narcoterrorismo, pero el fondo es el control del petróleo y del hemisferio occidental. Washington buscó impedir que el crudo venezolano llegara a países que considera sus enemigos, como Irán, Rusia, China y Cuba. Por eso detuvo buques tanque frente a las costas de Venezuela.
El siguiente objetivo puede ser Colombia. Aunque Trump haya invitado a Gustavo Petro a platicar, su tono es siempre cambiante y dependerá del presidente colombiano que se modifique la narrativa de complicidad con Maduro.
La lección para México no es menor y no debería ignorarla. Aquí el tema sigue siendo el narcotráfico y el fentanilo, pero vuelve a aparecer el apoyo a Cuba con millones de litros de petróleo, un asunto que se suma a la condena por la detención de Maduro y eso pone al gobierno mexicano en una posición delicada. La respuesta de Trump fue otra advertencia: “Algo se debe hacer con México. Ahí gobiernan los cárteles”.
Nuestro país es fundamental dentro de su estrategia hemisférica, pero también considera que es parte del entramado criminal de Maduro; su gobierno tiene documentada la triangulación del Cártel de los Soles y del Tren de Aragua con los de Sinaloa y el CJNG para introducir droga a su país, además de considerarlos terroristas. Bajo esos argumentos buscará eliminarlos, incluso, tiene información sobre el financiamiento ilícito de campañas electorales de la 4T.
Una intervención militar como la de Venezuela parece descartada, pero la DEA y la CIA pueden operar de manera encubierta. La información obtenida tras la caída de Maduro alimentará los expedientes abiertos. Trump nunca se ha caracterizado por respetar tratados ni sabe de límites legales.
* El informe presentado por Omar García Harfuch, confirma que la coordinación entre el Ejército mexicano, la Marina y la GN está dando resultados concretos en el combate a la inseguridad. Entre octubre de 2024 y diciembre de 2025 se logró el decomiso de más de 318 toneladas de droga, cuatro millones de pastillas de fentanilo, 21 mil 500 armas de fuego y el desmantelamiento de mil 887 laboratorios clandestinos.
DE IMAGINARIA
En las instalaciones militares de Popotla se conmemoró el 45 aniversario del Colegio de Defensa Nacional, el acto estuvo encabezado por el secretario de la Defensa, general Ricardo Trevilla. En su discurso oficial, el Gral. APA DEM, José Ernesto San Román, destacó la aportación del Colegio a la seguridad nacional.
