Marcelo, el apóstol sagrado de Andrés Manuel
La semana pasada, analistas, empresarios, politólogos y calificadoras auguraban lo peor para México. Daban como un hecho la amenaza de Trump de imponer un arancel del 5% a todas las importaciones mexicanas a partir del 10 de junio, lo cual habría sido terrible para el ...
La semana pasada, analistas, empresarios, politólogos y calificadoras auguraban lo peor para México. Daban como un hecho la amenaza de Trump de imponer un arancel del 5% a todas las importaciones mexicanas a partir del 10 de junio, lo cual habría sido terrible para el país.
El Presidente tiene dos hombres en los que más confía: el secretario de la Defensa, Luis Cresencio, y el canciller Marcelo Ebrard. Para esta delicada misión ordenó a Ebrard organizar una delegación y viajar a Washington a negociar y arreglar este grave asunto.
Marcelo solicitó a AMLO todo su apoyo y confianza para operar libremente las negociaciones. El Presidente, confiando en la capacidad de su secretario, le dio luz verde.
Sin citas con funcionarios de EU, el fin de semana partió Ebrard a Washington con una extraña delegación, integrada por los secretarios de Economía, Hacienda y Agricultura.
En este espacio escribí que no era un problema de comercio ni de aranceles, sino de migración y seguridad, por lo que debieron ir Gobernación, el INM y SSP. ¿Por qué no fue así? Ante la ignorancia de los temas de migración y seguridad por parte de Olga Sánchez y Alfonso Durazo, Marcelo tomó por asalto, con el apoyo del Presidente, los asuntos de seguridad nacional y política interna del país.
En largas negociaciones, Ebrard logró que Trump diera marcha atrás a su amenaza. En un tuit, el mismo mandatario de EU dio a conocer el acuerdo alcanzado.
Ebrard ya había informado al Presidente, pero le pidió que fuera Trump quien lo anunciara primero. AMLO se encontraba en Tijuana, donde había convocado a un mitin para defender la dignidad de México y lo que sería una manifestación en contra de EU, se convirtió en festejo. Gabinete, actores políticos de diversos partidos, empresarios y sociedad acudieron a la convocatoria, pero la figura principal fue la del canciller.
Los acuerdos que convencieron a Trump versaron sobre temas que le interesan: migración y seguridad, mayor coordinación y participación de las agencias de seguridad de Estados Unidos, como la DEA; intercambio de información de inteligencia respecto del narcotráfico, ciberataques y terrorismo. También, el compromiso de enviar a la Guardia Nacional a Chiapas y proteger la frontera sur de los migrantes.
Es claro que Ebrard se ha convertido en un vicepresidente, lo que ha causado especulaciones y, para dar más de qué hablar, el pasado martes, en la mañanera, el Presidente presentó el Plan para cumplir con los protocolos con EU; el director de orquesta volvió a ser el canciller.
Notoria la ausencia de los secretarios de Gobernación, Olga Sánchez, y de la SSP, Durazo. Más llamó la atención la presencia del comandante de la 36 ZM, en Tapachula, Gral. Vicente Antonio Hernández, quien coordinará a los seis mil 500 elementos de la GN, y de Francisco Garduño, titular de Readaptación Social federal. Le comieron el mandado a Durazo.
Cómo andarán en Gobernación que Olga Sánchez recién declaró que no sabe cómo cruzaron más de 144 mil migrantes a nuestro país. Inminentes cambios en Segob.
Seguramente en la SRE ya le dan a Marcelo la figura de jefe de gabinete.
DE IMAGINARIA
Ebrard, en la tragedia de la discoteca New's Divine, cesó al procurador capitalino, Rodolfo Félix, su abogado en el caso Tláhuac, lo mismo que al titular de la SSP, Joel Ortega. ¿Qué espera Sheinbaum para cesar a Jesús Orta, secretario de SC de la CDMX, que no puede con sus policías y menos con la grave situación de inseguridad?
El secuestro y asesinato de Norberto es un caso más de la violencia e inseguridad que se vive diariamente en la capital.
