México y la diplomacia de la ciencia

*Daniel Hernández Joseph México reconoce que el impulso a la ciencia y tecnología es esencial para generar capital humano de alto nivel y una sociedad del conocimiento que permita desarrollar su potencial. En este sentido, se ha buscado una mayor cooperación con Estados ...

*Daniel Hernández Joseph

México reconoce que el impulso a la ciencia y tecnología es esencial para generar capital humano de alto nivel y una sociedad del conocimiento que permita desarrollar su potencial. En este sentido, se ha buscado una mayor cooperación con Estados Unidos en educación superior, innovación e investigación para lograr una región más competitiva y que haga del conocimiento un factor de integración.

En el marco de esta estrategia, la zona metropolitana de Boston resulta particularmente relevante para México, al ser uno de los principales nodos de innovación, ciencia y tecnología en el mundo. Es así que el Consulado General de México en Boston ha promovido la diplomacia de la ciencia y se ha dado a la tarea de ayudar a los actores mexicanos a identificar y aprovechar las oportunidades de vinculación que sirvan a los intereses de México.

En días pasados se dieron cita en Boston representantes de 18 instituciones mexicanas de ciencia, tecnología, innovación y emprendimiento con el propósito de conocer a sus contrapartes en Massachusetts y establecer vínculos de colaboración. La visita demostró ser un valioso ejercicio en diplomacia de la ciencia. Al exponerse a otros ecosistemas de innovación con diferentes grados de madurez se multiplican las ideas, se enriquecen las opciones y se intensifica la creatividad para dar más dinamismo a los ecosistemas propios. Además, en visitas de este tipo, surgen oportunidades de colaboración para acelerar el proceso en nuestro país.

La economía del conocimiento es determinante para la competitividad de las sociedades del siglo XXI. El conocimiento en la ciencia, la tecnología, las humanidades y las artes avanza a una velocidad vertiginosa impactando a ese mismo ritmo a las sociedades y economías del mundo.

El éxito en competitividad depende de la fortaleza de la cooperación. El emprendimiento que avanza es el que se produce en equipo. Esto ocurre tanto en contextos nacionales como en un dinámico entorno de interacción que trasciende fronteras. Por ello, el fortalecimiento de la competitividad del país exige un estrecho vínculo entre ciencia y diplomacia.

En su revista electrónica Science & Diplomacy, la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia describe dicho vínculo como un fenómeno multidimensional. Entre científicos y diplomáticos, se ha vuelto común referirse en inglés a dicho fenómeno con el término science diplomacy (diplomacia de la ciencia). En esta dinámica participamos diplomáticos y otros funcionarios públicos, científicos, analistas, investigadores, educadores, estudiantes, inversionistas, empresarios y miembros de la sociedad civil organizada.

México y Estados Unidos han establecido nuevos mecanismos en la agenda bilateral que generan un ecosistema propicio para la diplomacia de la ciencia. El objetivo es forjar vínculos que incrementen la capacidad para desarrollar la ciencia, tecnología, innovación y emprendimiento de ambos países, así como mejorar la competitividad y calidad de vida de sus nacionales.

La estrategia de la diplomacia de la ciencia debe adecuarse a las necesidades y capacidades del país que la ejerce y a las características del lugar en donde la aplica.

Si bien no produce directamente ciencia, tecnología ni emprendimiento, la diplomacia sí contribuye de forma innovadora a acelerar los vínculos y las relaciones entre las instituciones de México y sus contrapartes extranjeras, aportando al desarrollo y a la competitividad de nuestro país en un contexto democrático y participativo que beneficie a la mayor cantidad posible de mexicanos.

            *Cónsul general de México en Boston

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