Morena: complicidades
Los vínculos de Morena con los grupos criminales no son una novedad. Lamentablemente, desde hace muchos años, medios de comunicación internacionales han difundido investigaciones que documentan los nexos de personajes como López Obrador, Mario Delgado, Américo ...
Los vínculos de Morena con los grupos criminales no son una novedad. Lamentablemente, desde hace muchos años, medios de comunicación internacionales han difundido investigaciones que documentan los nexos de personajes como López Obrador, Mario Delgado, Américo Villarreal, Rubén Rocha, entre muchos otros morenistas, con los cárteles de la droga y traficantes de combustible.
Investigaciones hechas por ProPublica, The New York Times, la agencia para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), entre otros, han declarado que, por lo menos, una decena de las campañas morenistas han sido financiadas con dinero ilegal proveniente de grupos criminales, incluida la de López Obrador en 2006; y al menos 43 funcionarios morenistas tienen carpetas de investigación en curso por este mismo tema.
No es ningún secreto que los crímenes, la impunidad y la violencia han crecido de la mano de la 4T, pues muchos de sus gobiernos están coludidos con los criminales, donde incluso de manera cínica los han nombrado funcionarios y asesores.
Uno de los casos más sonados es el de Sergio Carmona, el difunto Rey del Huachicol, quien, según investigaciones de Código Magenta, financió la campaña de Américo Villarreal en Tamaulipas, donde es bien sabido que su viuda, Perla McDonald, logró infiltrar a su grupo en puestos clave, como la Secretaría de Gobierno, la de Finanzas y la del Trabajo, por mencionar algunas. Carmona también financió otras campañas de la 4T de la mano de Mario Delgado.
Además, según un trabajo de investigación de Código Magenta, con grabaciones de Jocelyn Herrera, fundadora de Morena y exsubdelegada de programas sociales en Sinaloa, se hizo pública la recepción de millones de dólares provenientes de Fausto El Chapo Isidro, un narcotraficante buscado por el FBI, por quien se ofrece una recompensa de 5 mdd, quien financió la campaña del hoy gobernador Rubén Rocha.
A esto se suman las recientes fotografías de Juan Pablo Penilla, abogado de Ismael El Mayo Zambada, de Miguel Ángel Treviño Morales, alias el Z-40, y de diversos miembros de la Unión Tepito, junto a la presidenta Claudia Sheinbaum.
La aparente cercanía del abogado de los narcotraficantes más peligrosos de nuestro país con la Presidenta de México ha causado revuelo. Y aunque es posible que, como lo indica la Presidenta, ella se haya tomado la foto con él sin saber quién era, lo preocupante es que este personaje tiene nexos con muchísimos liderazgos de Morena.
Juan Pablo Penilla ha sido nombrado asesor del gobierno de Tamaulipas y ha sido galardonado por diputados y senadores morenistas en las cámaras.
Su socio, Sergio Arturo Ramírez Muñoz —actual director general del despacho—, es militante activo de Morena y fue asesor del gobierno de López Obrador. También fue diputado suplente de Sergio Mayer y ha sido fotografiado con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch; con el coordinador de los diputados morenistas, Ricardo Monreal, con la exministra y exsecretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; con la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, entre otros muchos políticos y funcionarios de Morena.
Con tantas pruebas de sus compadrazgos y complicidades, ¿quién nos asegura que Morena, de la mano del crimen organizado, no llenará el Poder Judicial de abogados a su servicio en la próxima elección?
Si eso sucede, las familias mexicanas perderán su libertad y su derecho a la justicia, quedando a merced de un sistema controlado por delincuentes, con jueces que protegerán a los criminales en lugar de a la ciudadanía.
