México no merece ser un país bananero

El proceso para elegir a los nuevos ministros de la Suprema Corte y a integrantes de otros órganos del Poder Judicial estuvo marcado por graves irregularidades y múltiples señalamientos que no pueden ser ignorados, ya que están en juego la legalidad y la libertad de las familias mexicanas.

Es sorprendente que el Instituto Nacional Electoral (INE) haya optado por validar una elección que pasará a la historia como la elección del acordeón; un examen donde no había respuestas correctas porque los candidatos que aparecían como opciones fueron impuestos por Morena, por el crimen organizado o eran perfiles sin experiencia.

El proceso para elegir a los nuevos ministros de la Suprema Corte y a integrantes de otros órganos del Poder Judicial estuvo marcado por graves irregularidades y múltiples señalamientos que no pueden ser ignorados, ya que están en juego la legalidad y la libertad de las familias mexicanas.

Aunque el INE anuló 818 casillas por diversas anomalías —como boletas sin doblar (visiblemente “planchadas” o sembradas), casillas “zapato”, con más de 100% de participación, papeletas excedentes en relación al número de electores registrados y, sobre todo, el uso masivo de acordeones—, estas casillas representaron sólo el 0.97% del total instalado. Sin embargo, en términos reales, equivalen a 3 millones 779 mil 622 votos anulados; es decir, el 3.2% de los sufragios emitidos en la elección judicial.

Durante la sesión del Consejo General del INE, que se llevó a cabo en un ambiente tenso y con una votación dividida de seis contra cinco, finalmente se validaron los resultados. Esta decisión parece una concesión política que deja con mal sabor de boca a quienes creemos firmemente que el voto libre y secreto es pilar de nuestra democracia.

No se trata de cifras, hablamos de 3.7 millones de votos que oficialmente no contarán, en un universo de 458.7 millones generados para seis procesos distintos que renovarían 881 cargos del Poder Judicial de la Federación.

El consejero Arturo Castillo abordó el tema de los acordeones, mientras otros prefirieron evadirlo. El INE reconoció la existencia de, al menos, 37 modelos distintos de estos instructivos de voto distribuidos de forma masiva. Más aún, en 80% de ellos coincidían los nombres de los candidatos que finalmente ganaron cargos clave en la Suprema Corte, el Tribunal de Disciplina Judicial y el Tribunal Electoral. Detrás de esto podría haber una maquinaria de propaganda ilegal sostenida con el dinero de todos los mexicanos.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación debe investigar a fondo el origen y uso de los acordeones antes de validar los resultados de esta elección. De lo contrario, estarían legitimando una elección basada en simulación y trampas.

Validarla bajo el argumento de que las irregularidades fueron marginales es comprometer la legitimidad misma del Poder Judicial. La Suprema Corte, que debería ser el último bastión de equilibrio constitucional, nacerá de un proceso viciado. El mensaje que están dando a la ciudadanía es: se puede violar la equidad, manipular el voto y, aun así, salir victorioso si el margen de la trampa es lo suficientemente pequeño.

Y, aunque parezca un tema lejano, esta reforma impacta directamente en tu vida diaria: desde custodias injustas y deudas no pagadas, hasta perder tu casa o acabar en la cárcel por una acusación falsa o por criticar al gobierno. La justicia deja de ser imparcial y hoy, lamentablemente, empieza a responder a intereses políticos o criminales.

En tiempos donde la legitimidad democrática debe estar por encima de todo, resulta inaceptable que se normalice la trampa electoral. No basta con contabilizar votos, hay que garantizar que éstos sean auténticamente libres, informados y representativos. Lo contrario, como estamos viendo, es convertir las urnas en una mera formalidad vacía. Y eso, en el fondo, es un atentado contra el Estado de derecho.

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