“Salimos con las manos vacías”
Padres de los normalistas desaparecidos dijeron no confiar en el gobierno.
En medio de reproches y desconfianzas de padres y familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa ante el Presidente de la República, la tragedia mexicana ya se ubica entre los conflictos mundiales más condenados y discutidos. Desde Barack Obama al papa Francisco, hasta la prensa internacional que advierte sobre escenarios desbordados para el país.
“La crisis en México ofrece la percepción de que el país puede írsele entre los dedos (al Presidente)”, asegura el prestigiado semanario británico The Economist.
Aún más:
Desde la Casa Blanca se lanza la frase al mundo: “Los informes sobre esta situación son preocupantes”, refiriéndose a México. La imagen del país ante la nación más poderosa ya es de alto riesgo. Atrás quedaron las alabanzas y los apretones de manos por las reformas aprobadas.
Y desde el Estado Vaticano —junto con EU, de los más influyentes del mundo—, México es visto como el país de las desapariciones. “Elevar una oración por el pueblo mexicano que sufre por la desaparición de sus estudiantes y por tantos problemas parecidos” fue la frase textual del papa Francisco que, como argentino, conoce perfectamente las historias de la guerra sucia, del 68 y de la represión.
La imagen de México ha quedado hecha pomada en sólo un mes. Cada vez que se habla de nuestro país en la prensa extranjera, entre los poderosos del orbe, con estudiantes de universidades del mundo, se pinta una nación violenta con gobiernos fallidos, asesinatos y desapariciones, bajo un régimen de terror impuesto por el crimen organizado y los cárteles de la droga.
¿Y los normalistas de Ayotzinapa?
Ya se cumplen 35 días de su desaparición.
El miércoles por la noche, padres, madres y familiares de los 43 desaparecidos, se reunieron con Peña Nieto. Sin juicios ni calificativos, leamos lo que sienten y dicen:
Juan Emiliano Navarrete, padre de José Ángel, normalista desaparecido: “Pues para mí, la reunión que tuvimos con el Presidente es algo que no me movió. La verdad yo esperaba algo más eficaz, algo más con ganas de decir: vamos a ir y los encontraremos. ¡Que se viera ese ánimo! Es lo que esperaba de escuchar de un Presidente de México que nos representa…pero desgraciadamente a mí me decepciona porque eso, lo he oído, lo que escuchamos de su boca ya lo he oído en Chilpancingo con los otros representantes, y en Acapulco. Para mí, definitivamente, no pasa nada…”.
Felipe de la Cruz, padre de Adán Abrajan de la Cruz, normalista desaparecido: “A más de cuatro horas de estar reunidos con el Presidente salimos con la misma noticia: todo el esfuerzo del Estado, pero no tenemos nada. Como padres no confiamos en el trabajo que realiza el Estado porque a más de 30 días no los encuentran. No vamos a confiar en las palabras del Presidente ni en los compromisos hasta que nos presenten a los 43 vivos. Le recalcamos al Presidente: no confiamos en su gobierno. Salimos con las manos vacías…”.
Nicolás Andrés Juan, padre de un normalista herido: “La reunión fue más de lo mismo. Se le ha exigido que a la brevedad posible encuentren a los desaparecidos y se atienda de manera eficiente a los heridos, y también responder por los muchachos fallecidos”.
“El gobierno no se da cuenta de que el sufrimiento no se negocia y que las vidas humanas no tienen precio…”, sentenció Navarrete.
“Esos compromisos no son suficientes. A pesar del esfuerzo no hay resultados, y para nosotros sólo sería significativo en el momento en el que nos entreguen a nuestros hijos desaparecidos”, clamaron los padres de los estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.
La postura de los padres de los normalistas es comprensible y justificable: cada día, cada hora que discurre, opera en contra de las posibilidades de que sean encontrados, con vida o muertos.
Cocula es un punto importante dentro del conflicto. ¿Por qué? Por una razón fundamental: de acuerdo a declaraciones, fueron policías de ese lugar —cercano a Iguala—, quienes se llevaron a los estudiantes y se los entregaron a los Guerreros Unidos. Allí se ha intensificado el trabajo en fosas.
Sin embargo, los normalistas no aparecen.
¿Y qué fue lo primero que dijo el gobernador interino de Guerrero, el chabacano Rogelio Ortega Martínez, quien se dice admirador de Ángel Aguirre Rivero? Leamos (y no es broma):
“Tiene (Aguirre Rivero) un estilo seductor, carismático, de apapacho, de sonrisa fácil, coqueto, bohemio, declamador, excelente orador. ¡Un tanque de la política!”. (El Universal. Vania Pigeonutt. 30/X/2014).
Con ese nuevo gobernador, sólo queda decir: ¡Pobre Guerrero!
Twitter: @_martinmoreno
